El salto al Everest
La pugna agonal penetra emoción, galvaniza el espíritu de los atletas y espectadores. La alegría y predilección se diversifica en la estrategia de las pruebas resistenciales, fondo y maratón, en la rapidez de los 100, 200 y 400 m, en la táctica y poder de los 800 y ...
La pugna agonal penetra emoción, galvaniza el espíritu de los atletas y espectadores. La alegría y predilección se diversifica en la estrategia de las pruebas resistenciales, fondo y maratón, en la rapidez de los 100, 200 y 400 m, en la táctica y poder de los 800 y los 1,500 m lisos con ese factor sorpresa aleatorio: si es de ritmo rápido favorece a los de naturaleza resiliente y si es lento, privilegia a los de características del sheeta…, en los últimos m. El Mundial de Budapest, como los JO e incluso la competencia en sí, manifiesta sorpresas e irradia lecciones técnicas, de preparación física, transmisión y apertura de conocimientos o actuaciones que modifican ideas. Por ejemplo, aunque no estará en Budapest el keniano Eliud Kipchoge, es un foco de investigación en cuanto al umbral de edad biológica, que ha extendido a sus 38 años con la posesión del récord mundial en maratón (2: 01’09) y que llegará a París con 39. ¿Quién puede saber si se mantiene en la curva ascendente de su trayectoria evolutiva o si alcanzó el máximo potencial y principió el descenso? A partir de mañana son 11 días de fiesta agonal. El domingo 20 se realizarán finales de 10,000 m y 100 m planos, hombres; el miércoles 23, finales de 1,500 m lisos y 400 m vallas, con el holandés Jakob Ingebrigtsen y el noruego Karsten Warholm; el sábado 26, el sueco Armand Mondo Duplantis en la pértiga, una prueba compleja, espectacular, desgastante que exige sincronía, ritmo y rapidez de sprinter y el control técnico sobre la garrocha con el cambiante centro gravitacional, de posición vertical a un ángulo agudo, y precisión para hacer contacto y proyectar al atleta en un giro helicoidal de su cuerpo. Será uno de los momentos de mayor espectacularidad ver cómo quizá intentará saltar el Everest 1 cm más de su RM en 6.22 m. El salto con pértiga no depende de la longitud de la pértiga, sino de la cantidad de movimiento, la relación de rapidez multiplicada por el peso corporal y la destreza técnica. No se espera que ocurran cambios revolucionarios, como el de Dick Fosbury en México 68 con su brinco de espaldas el Fosbury-flop, pero sí análisis tácticos (cómo sorprendió el suizo André Bucher —pronúnciese Bóker— en los 800 m en Edmonton 91, con un fogonazo de cohete, inesperado, al cruzar los 400 en la prueba de 800 m. Asombró a la esfera del atletismo) o tal vez cambios de ideas; por sólo citar brevemente en los 400 m planos, la posición del atleta en el carril exterior o interior. El 8 no tiene punto de referencia y se estimaba que entre el núcleo elite difícilmente alguien podría triunfar. El 1 debe romper la sensación mental de abrir último. En la Copa del Mundo Dusseldorf 77, el bicampeón olímpico Alberto Juantorena corrió en el carril exterior y un superatleta como él se desconcertó y se detuvo. Acababa de romper en Sofía el RM de 800. Pero en Río de Janeiro 2016 el sudafricano Wayde van Niekerk cambió el concepto al correr en el 8 y romper RM en ¡43.03!, en actuación que por poco se le cae la quijada a Usain Bolt, exhibiendo la boca abierta del jamaicano y los ojos de estupor.
