Desprecio a lo real
Es preferible la compañía de los cuervos a la de los aduladores, pues aquéllos devoran a los muertos y éstos a los vivos. Diógenes. Desde los tiempos más remotos, en todos los núcleos sociales, la verdad no nos sumerjamos en subjetividades ni en la diversidad de ...
Es preferible la compañía de los cuervos a la de los aduladores, pues aquéllos devoran a los muertos y éstos a los vivos.
Diógenes.
Desde los tiempos más remotos, en todos los núcleos sociales, la verdad —no nos sumerjamos en subjetividades ni en la diversidad de puntos de vista, éticos, filosóficos conceptuales acerca de la verdad—, en la forma más sencilla, juega un papel esencial en la confianza y el respeto. Como casi todo es relativo, no siempre se debe decir la verdad. Refieren que hace muchos años un esenio causaba admiración porque sus palabras se apegaban a la verdad. En cierta ocasión llegó a una hacienda y el dueño lo reconoció de inmediato como un hombre honesto, inteligente, sabio, de gran valor, al grado que lo invitó a vivir; lo convirtió en maestro, educador, mentor de sus hijos. La pequeña comunidad se deslizaba en rieles de terciopelo. Un día llegaron unos bandoleros y el hacendado y su familia apenas tuvieron tiempo de correr y esconderse en unas tinajas en el corral. El jefe de la gavilla le preguntó al esenio dónde se habían escondido. Y el esenio, como siempre decía la verdad…, la dijo. Me parece que la referencia se la escuché a don Pablo de Ballester en aquellas conferencias en las que se llenaba el teatro, incluso los pasillos. Cómo han cambiado los tiempos. Las generaciones expresaban intenso deseo de aprender, de ilustrarse. No existía tanta violencia ni el cinismo ni el descaro rampante por mentir. Es muy complejo abordar y emitir una tesis acerca del proceso de descomposición moral que se vive en el mundo. No es cuestión de dar lecciones de moralina, pero el deporte es una actividad en la que existen reglas que deben respetarse; no cabe la mentira. En el deporte, en la sociedad, en los negocios, la mentira no encaja. Pero es evidente que forma parte de la naturaleza política; del engaño. Aun así no se entiende cómo una persona de perfil científico como Claudia Sheinbaum presente gráficas en las que afirma que la violencia, la corrupción, la pobreza, disminuyen; que no hay militarización. Mostró cartones dogmas. La educación y el deporte fueron relegados en este sexenio. La incompetencia, la irresponsabilidad y la impunidad se manifestaron. México exige un cambio en todos los órdenes. El debate queda en un segundo plano ante la crisis global del país. La avalancha de desaciertos y el desprecio al principio de la realidad obliga a los mexicanos a votar contra CS. Añade, lector, el deseo perverso manifiesto de cambiar al pueblo y sociedad —se divierten con ellos como si fuesen juguetes— en una esfera teórica de igualdad económica, no cultural ni intelectual, de la que la cúpula es ajena, no comparte. Goza de privilegios. Está separada del rebaño. Sólo hay que observar el nivel de vida de la mayoría de los políticos, de sus posesiones materiales. Negar los acontecimientos que han conmovido a la sociedad mexicana no permite identificarse con CS ni su partido. Es tiempo de cambio.
