Deporte, actividad para perdedores
Cada partida de ajedrez es un microcosmos deportivo, de lucha, que imita a la vida. Se conjuga la energía con la pasión obsesiva por comprender la excitante complejidad del juego y la victoria. El ajedrez posee elementos emocionales, artísticos, científicos. Como en el ...
Cada partida de ajedrez es un microcosmos deportivo, de lucha, que imita a la vida. Se conjuga la energía con la pasión obsesiva por comprender la excitante complejidad del juego y la victoria. El ajedrez posee elementos emocionales, artísticos, científicos.
Como en el arte y la ciencia, exige técnica e investigación; placer por la investigación de los arcanos misteriosos en los cambiantes valores de las piezas en un campo donde no existen leyes ni principios absolutos, lo que, por fortuna, lo transforma inasible a la inteligencia del ser humano.
El ajedrez evoluciona conforme a la modernidad de la sociedad y el avance meteórico de la ciencia y la tecnología. Ninguna otra actividad deportiva ha recibido tan poderoso impulso en su evolución, que se extiende a la forma de jugarlo, estudiarlo y apreciarlo como actor y espectador.
Acaba de finalizar en Goa, India, uno de los torneos más espectaculares, con la presencia de 206 ajedrecistas de 82 países, con 22 de la elite con una fuerza Elo igual y superior a los +2,700 puntos, incluso el monarca mundial, Gukesh Dommaraju, indio de 19 años.
La primera lección que proyecta la Copa Mundial FIDE, con duración de tres semanas y el registro de 667 partidas en matches con diferente ritmo de tiempo, es que la victoria en el entorno cruel del combate no corresponde a la óptica social, política, crematística, vulgar, caracterizada por algunos comunicadores y medios mexicanos que preconizan la mentalidad triunfadora, la actitud, la personalidad y demás yerbas, entre las que figuran ideas caducas como, por ejemplo, que de la cantidad surge la calidad, que los crédulos aceptan como un dogma, sin demostración alguna, como las anteriormente citadas en las que se enfatiza, irresponsablemente, que su naturaleza se desarrolla bajo otras coordenadas de lucha muy diferentes, en las que la victoria la conquista no el más fuerte ni el más inteligente ni el mejor preparado ni el más audaz.
En el deporte-competencia de alto nivel, que no hay que confundir con la educación física, la finalidad no es la salud, de la EF sí, es una lucha cruel y hermosa poliédrica multifacética para perdedores. Reitero: si entran dos, sólo emerge un vencedor; igual si son ocho, sólo hay un ganador y, si hay 60,000 en un maratón, el resultado arroja una estela de 59,999 perdedores, en su mayoría hombres o mujeres con una cualidad modélica: espíritus que jamás se rinden; personas con voluntad de hierro que paladean y se crecen ante la adversidad.
La Copa nos regaló momentos inolvidables, uno de ellos es que intervinieron 6 de los mejores 10 grandes maestros del tablero, o bien, 12 de los 20 mejores del ranking mundial en la lista oficial FIDE, y todos ellos naufragaron, ¡los 22 más fuertes fueron derrotados! El vencedor fue el uzbeko Javokhir Sindárov, de 19 años. Sostuvo 24 partidas +8, =15, -1, la derrota se la infligió el GM peruano-mexicano José Eduardo Martínez Alcántara. El 2º lugar lo ocupó el mago chino Wei Yi con 28 juegos y score de +8, =10, -1 ante Sindárov.
