Cultura light

La frase latina Currit rota, urceus exit la toma prestada Victor Hugo en Nuestra señora de París, del arte poética de Ovidio. Significa la rueda del alfarero gira, por qué si deseo hacer un ánfora me sale un cántaro. Se puede asociar con cualquier actividad humana. En ...

La frase latina Currit rota, urceus exit la toma prestada Victor Hugo en Nuestra señora de París, del arte poética de Ovidio. Significa la rueda del alfarero gira, por qué si deseo hacer un ánfora me sale un cántaro. Se puede asociar con cualquier actividad humana. En esencia, nos habla de la destreza que se adquiere sólo con el tiempo. En los JO de París, y antes y después, una gran mayoría de los ganadores del oro y de otras posiciones representan el modelo. Alguno de los más notables lo lograron en 20 o más años. Antes de tocar lo difícil que es aproximarse al horizonte de la realidad y pluralidad de significados de los JO en conexión con los cambios culturales, sociales, de las generaciones con la tecnología y avances del deporte, citemos un acontecimiento asombroso. Recordemos cómo quedó grabada la proeza de Jim Hines, cuando fue el primer hombre en cruzar el muro de l0” en los 100 m; 9”95 en México.

Antes, ya había señalado 9”9 en Sacramento el 20/VI/1968. Como algo de orden superior fue la final en el Campeonato Mundial de Tokio, cuando el 25 de agosto de 1981 seis meteoros, de los 8 finalistas, corrieron en -10”: 1) Carl Lewis, 9”86; 2) Leroy Burrell, 9”88; 3) Dennis Mitchell, 9”91; los tres de EU; 4) Linford Christie, GB, 9”92; 5) Frank Frederick, Namibia, 9”95”; 6) Ray Stewart, Jamaica, 9”96. Después de 23 años, casi un cuarto de siglo de esfuerzo y avances tecnológicos y de entrenamiento, ocho hombres, por vez primera en la historia, cruzan los 100 m en -10”. 1) Lyles Noah, EU, 9”79 (9.784); 2) Kishane Thompson, Jamaica, 9”79 (9.789); 3) Fred Kerley, EU, 9”81; 4) Akani Simbine, RSA, 9”82; 5) Marcell Jacobs, Italia, 9”85; 6) Letsile Tebogo, Botswana, 9”86; 7) Kenneth Bednarek, EU, 9”88; 8) Oblique Seville, Jamaica, 9”91. ¡Los ocho más rápidos que el legendario Carl Lewis! Cuántas hazañas se presenciaron en la palestra parisina, en la que el factor tiempo ha jugado un papel esencial en la fortaleza, destreza, poder de los atletas y deportistas. ¡Puff!, cada cuatro, como ocurre en los campeonatos mundiales de futbol, la repetición, mismas ideas con diferentes rostros, voces, en la TV, micrófonos y periódicos.

Todo lo que se debe hacer. Se suman doctores, metodólogos, dietistas, sicólogos; todos tienen su propia versión de lo que hay que hacer. Ciencia, dinero, planes a largo tiempo. La solución es tan sencilla como frotar la lámpara de Aladino. Y éstos aparecen como reflejo de ideas subjetivas, empapadas de superstición, de una cultura light que cae en la ley del menor esfuerzo y la victoria rápida y fácil; sin lucha, sin esfuerzo, con pura mentalidad triunfadora, échenle ganas y demás hierbas. Lo que no se ha podido destorcer en 60 años lo destuercen en un pequeño espacio de tiempo. Ninguno de los que hablan, con teorías desfasadas, nos ha dado el testimonio de que de sus grandes verdades haya brotado un solo atleta de segundo o tercer nivel en cualquier disciplina olímpica o profesional. Es necesario romper los dogmas deportivos, pulsar la importancia del tiempo, el entorno, el esfuerzo, la tradición, para moldear un ánfora.

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