Corta vara de medir
Deseo que el tiempo disuelva lo más pronto el difícil momento que vive el periodista Gerardo Mendoza con la desaparición física de su esposa, Myrna Gabriela Ojeda Castilla. Durante décadas, Gerardo Mendoza se significó como un periodista de batalla, punzante, en el ...
Deseo que el tiempo disuelva lo más pronto el difícil momento que vive el periodista Gerardo Mendoza con la desaparición física de su esposa, Myrna Gabriela Ojeda Castilla. Durante décadas, Gerardo Mendoza se significó como un periodista de batalla, punzante, en el deporte olímpico, futbol y boxeo, en los diversos medios en los que colaboró: Excélsior, Grupo Radio Centro, televisión. Hace unos 7 meses, la Lotería Nacional le rindió reconocimiento a su trayectoria al imprimir su efigie y nombre en uno de sus billetes. Gerardo hacía sus reclamos certeros, agudos, llenos de pasión y energía ante los principales directivos del deporte. Fue colaborador estrecho con Fernando Marcos y Jacobo Morett. Más tarde colaboró en Imagen. Este miércoles, a las 13:10 horas, falleció su esposa, Myrna. A Gerardo y a sus hijos, Gerardo y Andrés, a sus familiares, mi más sentida condolencia. Desde hace décadas, el futbol mexicano, desde un prisma deportivo, necesita una redirección en ideas, lenguaje, acción. Desde otro, ha perdido contacto con la esfera del deporte para convertirse en un gran negocio, sin atisbo de entrar al campo agonal profesional. Entendámoslo, como una de las primeras consideraciones: el empate que alcanzó el Tri el pasado martes, en tiempo reglamentario, ante Honduras, posición 78 de la FIFA, es debido, en gran parte, a la influencia de la altura de los 2,240 msnm. La misma influencia que afecta a Brasil y Argentina cuando enfrentan a Bolivia en La Paz. El estadio Siles está a 3,640 msnm. Y Argentina, allí, con Maradona y Lionel Messi, ha mordido el polvo. No entender o rechazar que todos los resultados deportivos y esfuerzos corporales de diversa naturaleza en humanos, plantas y animales en el Valle de Anáhuac están sujetos a influencia, es engañarse. El déficit de oxígeno ejerce primordial papel. En el futbol local, dos esferas se tocan tangencialmente: una, la dirigencia, la codicia y corta visión deportiva de los dueños de equipos, el propósito crematístico; la otra, los medios de comunicación, formados en su mayoría por paleros y jilgueros, y con unos pocos cuya opinión es nadar contra la corriente: se desean mejores resultados deportivos: hoy, como ayer, como hace 50 y más años. Entra otro elemento, la mayoría de los futbolistas mexicanos se rige por la ley del menor esfuerzo, entrenan y triscan en zona de confort empapados del entorno político, económico. En los albores del 60, el argentino R. Cesarini vino a darle un concepto distinto a la preparación física y técnica al futbol local. Aquella zona de confort genera y proyecta la clara idea entre muchos de que ya podría venir Ancelotti, Guardiola o algún otro prestigioso técnico a dirigir la selecsimulación nacional, como sucedió con Leo Beenhakker en el América y el Guadalajara o como ocurrió con Johan Cruyff en Las Chivas, hace más de 10 años, está condenado a reventar y fracasar. La razón: no se ha establecido cultura deportiva. Pulse el lector: si la vara de medir para sostener a Jimmy Lozano es la última Copa Oro y estos dos resultados, percibirá lo limitado del futbol.
