Cinco siglos, 50 años
La idea asombrosa de que “la Tierra flota en el universo como una pluma” la expuso Anaximandro antes de que Aristóteles afirmase que “era esférica”. Cinco siglos, 50 años, dos aniversarios fascinantes se cumplen en el 2022; dos hitos de la historia que ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
La idea asombrosa de que “la Tierra flota en el universo como una pluma” la expuso Anaximandro antes de que Aristóteles afirmase que “era esférica”. Cinco siglos, 50 años, dos aniversarios fascinantes se cumplen en el 2022; dos hitos de la historia que transformaron, modelaron, el rostro de la sociedad y del mundo: Fernando de Magallanes y Bobby Fischer, héroes universales que dejaron, en los mares y en el mágico tablero de ajedrez, el sello de la inmortalidad. El 6 de septiembre de 1522 llegó a Sanlúcar de Barrameda la desvencijada nao Victoria, una cáscara de nuez de 27 m de eslora, con las velas raídas, el casco desgastado y 18 hombres en condiciones físicas miserables, desfallecientes. Tres años antes, 239 hombres en cinco naves habían salido de Sevilla por el río Guadalquivir en una de las aventuras y viaje de exploración más extraordinarios de la humanidad. Navegaron hacia el sur y rumbo al oeste en busca de un camino corto hacia Las Molucas, cinco islas pequeñas —Ternate y Tidore inspiraron a Cervantes y a otros escritores, Stefan Zweig— descubiertas por los portugueses en 1513, de las que emanaban como una sinfonía sensorial aromas de clavo, canela, jengibre, pimienta, nuez moscada. Europa estaba encandilada con los misterios del Lejano Oriente, con la seda, el ámbar, el marfil, las perlas, los diamantes de Narsingar, el sándalo, el incienso para las miles de iglesias, los cuentos de Las mil y una noches y sus fabulosos personajes: Scherezada, Simbad, Aladino, Haroun Al-Raschid, el ave de Rock. Un gramo de pimienta equivalía a un gramo de plata. El audaz, cruel, soberbio, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, el historiador italiano Antonio Pigafetta, los dos últimos sobrevivientes, y el resto de los tripulantes sortearon en la inmensidad del planeta y del océano Pacífico un sinfín de peligros, hambruna, la furia de las tormentas, del Sol, rebeliones, escorbuto, traiciones. El espíritu de aventura se mezcló con el afán de poder y codicia, la lucha y la competencia. El ciclo de exploraciones y aventuras matizadas con el deporte finalizaron en 1953, cuando Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay cumbrearon el Everest. Época de la carrera espacial, el Sputnik, Yuri Gagarin, Armstrong, el hombre en la Luna, y de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, y un acontecimiento de tanto impacto, El Match del Siglo, en Reykjavik, Islandia, entre el genio norteamericano Bobby Fischer y el monarca soviético Boris Spassky, al que nunca jamás había podido vencer. El duelo, entre el 11 de julio y el 31 de agosto de 1972, eclipsó todos los deportes, boxeo, futbol, beisbol, automovilismo, tenis, atletismo, natación. La información inundó el planeta. Con su resonante victoria, Fischer derrumbó un imperio de ajedrecistas. De admirado y reverenciado héroe nacional y universal se convirtió en un paria perseguido y despreciado por Estados Unidos.