Aquiles y la tortuga
Que uno de características iguales a otro sea superior a otro, a cientos, a miles, al resto de la humanidad, aparezca en la esfera agonal o en alguna otra actividad, arte, conocimiento, cultura, inteligencia, siempre ha causado asombro, admiración y, con frecuencia, ...
Que uno de características iguales a otro sea superior a otro, a cientos, a miles, al resto de la humanidad, aparezca en la esfera agonal o en alguna otra actividad, arte, conocimiento, cultura, inteligencia, siempre ha causado asombro, admiración y, con frecuencia, impregna el espíritu de emulación. A veces el acontecimiento contrario en el deporte no deja de sorprender. Los XIX Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, con las victorias de los mexicanos, trasmiten alegría, aires de renovación, motivación y optimismo en las nuevas generaciones con la mira en los JO de París. Un triunfo, una actuación, proyecta una pluralidad de significados; atmósfera de intenso y vivo colorido. El análisis posee una naturaleza diferente a la emoción de la tribuna y a la apreciación de las mayorías; nos guía y aproxima a la realidad. Hace varias décadas, un entrenador que ahora vive en Querétaro observó en datos recabados en EU que en el comparativo del récord mundial con el mexicano o latinoamericano, aquél registra un progreso de 4 ½%, mientras que éste, su evolución, es de 2 ½. (En el atletismo, en el maratón mexicano van en la zona de los negativos, peor que tortugas; dejaron atrás a Bikila, viven en la época de Mamo Wolde —se escribió en este espacio de Excélsior que a ese ritmo iban a llegar al 2.20—. Resulta trágico-cómico que ahora corran tras las huellas de Emil Zatópek) De tal manera que, por muchos avances que se logren, nunca se alcanzará. Por asociación de ideas, bajo otras circunstancias viene a colación la paradoja de Zenón de Elea (490-430 aC) relacionada con la carrera infinita y perpetua de Aquiles, el de los pies ligeros con la tortuga, a la que le da una ventaja y nunca jamás la alcanza. (Ésa es la paradoja, para efectos prácticos la revienta el movimiento real). En Discusión, Jorge Luis Borges expresa: “Aquiles, símbolo de la rapidez, tiene que alcanzar a la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da 10 metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre un decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro y la tortuga un milímetro. Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Así la paradoja inmortal”. El magyar Nicky Thierry, entrenador y el principal estadístico del mundo de la natación, fallecido hace diez años —tuve el privilegio de ser entrenado por él—, me expresó en Atenas 2004 una frase cruel, despiadada, como eran sus prácticas natatorias: “La natación de América Latina está condenada al fracaso”. Una frase que debe espolear en llamas a hombres y mujeres con espíritu de lucha. No tanto por la frase en sí, sino por el comparativo de sus marcas con la trayectoria del RM y el promedio de los 20 o 30 mejores competidores del planeta. El progreso deportivo de un conjunto no se mide por el número de medallas, sino por la calidad del esfuerzo. El medallero refleja las diferencias entre los conjuntos.
