Las reglas del juego
Como si el deporte mexicano, en parcelas salteadas, hubiese hecho suyo el castigo de Sísifo, se presencia en forma periódica el esfuerzo estéril de cierto tipo de pugnas que a veces sólo son reflejo de la descomposición, corrupción y otros vicios que llevan a ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Como si el deporte mexicano, en parcelas salteadas, hubiese hecho suyo el castigo de Sísifo, se presencia en forma periódica el esfuerzo estéril de cierto tipo de pugnas que a veces sólo son reflejo de la descomposición, corrupción y otros vicios que llevan a perder tiempo y al desvío de objetivos. Hay gente que, dicen, no duerme por cavilar qué está más cercano a una realidad, si la
posverdad, la posmentira, el posperiodismo o la poscomunicación. Añada una pizca del tremendismo que se exhibe en países donde aún persiste la cruel fiesta de los toros.
Israel Benítez va a morder cable con su autoproclamación como presidente de la Federación Mexicana de Atletismo, con el apoyo de algunas personas que fueron sancionadas por el organismo que preside Antonio Lozano. Una miserable pérdida de su tiempo y de su vida.
Algo que olvidan con frecuencia algunos poscomunicadores o posdeportistas. Cuando un niño se inscribe a un club que pertenece a alguna asociación deportiva, aun desde antes de que pise una cancha de voleibol o basquetbol, la pista de atletismo o antes de zambullirse a la pileta, entra instantáneamente a la aceptación de un cúmulo de reglas. Las conozca o no las conozca, le enseñarán a cumplirlas. En caso contrario, se hará acreedor a una sanción.
Hilo conductor o vasos comunicantes; atleta, equipo, club, asociación, federación nacional, federación internacional y comités olímpicos nacionales. Tardaron varios años las FI en coordinar, ajustar, identificar y unificar en un criterio las reglas. A fines del siglo XIX y principios del XX cada país o región las interpretaba a su manera.
Como el deporte es una expresión lúdica que produce placer y se practica por voluntad propia, las FI establecieron principios de autonomía en relación con su entorno y de reconocimiento con organismos afines. A nadie se le obliga correr el maratón, nadar los 100 metros libres o pedalear durante una hora. Pero una vez que alguien lo intenta en el núcleo de las FI, CONs o COI, el individuo se compromete a cumplir las reglas.
Lo que buscan algunas personas ajenas a las FN no es la promoción del deporte. Lo podrían hacer como asociación civil ajena al movimiento anterior, pero sus afiliados nunca jamás podrían competir en los escenarios Centroamericanos, Panamericanos de Juegos Olímpicos o de Campeonato Mundial. A lo que en realidad aspiran es a recibir el apoyo económico de las instituciones, los viajes y las representaciones, ego, vanidad.
Si el exatleta Israel Benítez en realidad aspira a la titularidad de la FMA, deberá hacerlo con el voto de asociaciones afiliadas. No con representantes espurios. Y eso requiere mucho esfuerzo, tiempo y dinero, labor de convencimiento. Con todos los defectos y virtudes que tenga o pueda tener el actual titular, Antonio Lozano, aquél tendrá que reunir gente afiliada que lo apoye. Ahí está el quid.
Hay otra vertiente: proyecto y plan global en todo el deporte de México, con respeto y transparencia de reglas y objetivos.
El CAD ni ninguna otra entidad superior en México podrá influir para destituir o desconocer a Lozano y menos para empujar a Benítez a la poltrona. La esfera internacional lo condenaría y lo llamaría injerencia gubernamental.
Ya ha estado en Los Pinos algún presidente del COI para suavizar y reconciliar asperezas entre las instituciones deportivas; han venido a México emisarios de la IAAF para dar su voto y aprobación al titular afiliado. En deporte, como en política, hay que cumplir las reglas del juego.