Desconexión con la realidad
La estulticia, la estupidez, la torpeza humana desconecta de la realidad más a unos que a otros. Hay personas que se engañan creyendo, al vivir en un entorno de alta tecnología, que su inteligencia progresa en relación con la modernidad. En materia científica no hay ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
La estulticia, la estupidez, la torpeza humana desconecta de la realidad más a unos que a otros. Hay personas que se engañan creyendo, al vivir en un entorno de alta tecnología, que su inteligencia progresa en relación con la modernidad. En materia científica no hay demasiada diferencia entre la ignorancia de la masa del siglo XVII con la actual, cuando Giordano Bruno fue quemado vivo en Campo de Fiori, Campo de las flores, en Italia, por afirmar que la Tierra se movía.
Qué extraño ser es este Oscar Pistorius, que se arrepiente de su lenguaje en un pasaje videograbado de su vida y, por otra parte, expresa que cometió un error en relación con la muerte su novia Reeva Steenkamp.
En la vida hay errores que se pueden rectificar y otros definitivamente no. Sólo que cuando afirma “cometí un error”, sus palabras parecen tan insensibles y artificiales como sus piernas de metal y carbono. Como que Pistorius no dimensiona la magnitud de lo que sucedió. Lo dice, así lo percibimos a través de la información de las agencias internacionales, como quien rompe de un balonazo el cristal de una ventana.
Qué extraño que no haya intentado un acercamiento en privado con la madre y los familiares de Reeva y haya esperado casi un año para presentar disculpas a lágrima viva que acaso hayan conmovido a algún núcleo social. Y la observación se la señala el fiscal. Y le dice que debió haberla hecho en privado y no en espectáculo en la sala donde se le juzga.
En días pasados la BBC de Londres divulgó la noticia de un video que se exhibió en la sala donde se desarrolla el juicio de Oscar Pistorius. Éste le apunta con una escopeta a una sandía y al reventarla de certero disparo expresa: “La sandía es más blanda que un cerebro”, o que “es un tapón de zombi”. De acuerdo con la información, el fiscal le dice en tono admonitorio que su lenguaje no es apropiado —como tampoco lo fue cuando en Londres 2012 tras perder ante el brasileño Alan Oliveira lo acusó de tramposo por emplear cuchillas más largas—, y se arrepiente de haberlo empleado en ese tono.
El fiscal Gerrie Nel intenta demostrar que Pistorius es egoísta, egocéntrico, imprudente, irresponsable y mentiroso.
Hay muchos cabos sueltos que allá en Sudáfrica tratan de anudar, como que nunca se dio cuenta de los gritos de su novia y otras situaciones que se tiñen de absurdidad.
Hay acontecimientos tan absurdos como los que se ventilaron en la esfera deportiva. La autorización que concedió el TAS en apego al espíritu de Derechos Humanos y que permitió competir a Pistorius en los JO de Londres, en contra del contra del criterio y análisis científico de la IAFF, hace plantear la pregunta: ¡En qué punto la ciencia deja de ser ciencia y dónde empieza y termina el criterio de los DH?
Si se le permitió competir con piernas artificiales de metal y fibra de carbono, entonces, bajo este prisma, por qué no se reconocen como récords mundiales los que los atletas paralímpicos consiguen con sus triciclos metálicos. Ellos cumplen en menos de hora y media la distancia de maratón, mientras que astros como Haile Gebrselassie o Wilson Kipsang lo completan en dos horas con tres minutos y fracción.
La mayoría sabe que el ciclo de Ian Thorpe terminó ya hace muchos años. Ahora, con problemas de una infección en un brazo y en riesgo de perder la vida, su representante profesional informa que Thorpe probablemente ya no compita en la elite… Otro desconectado.