Promesa
Experiencia para la ciencia. Que lo vivido sirva para tomar nota y avanzar a donde dicta el plan. No permitir que los errores cometidos vuelvan. Cual los propósitos o buenos deseos propalados cuando empieza un periodo nuevo de 12 meses, en el siempre mentiroso año ...
Experiencia para la ciencia. Que lo vivido sirva para tomar nota y avanzar a donde dicta el plan. No permitir que los errores cometidos vuelvan. Cual los propósitos o buenos deseos propalados cuando empieza un periodo nuevo de 12 meses, en el siempre mentiroso año nuevo.
Previsiones y juramentos que revisten gran dosis de candidez, y que acaban en nada. Cambio. El propósito de enmienda se debe de hacer a cada paso. Como en los avances científicos, mediante la mancuerna de prueba-y-error que conduce a la certeza.
Otros alimentos, el estudio de un nuevo idioma, ser más correcto con los vecinos: que acaba por repetir las mismas fórmulas, abandonando el objetivo de mejora para dejar las situaciones, otra vez, a la bartola.
En los individuos o en las colectividades es lo corriente. Esa facilidad y el “no me importa tanto” abandonar a su suerte la demanda de superación; el cambio que conduce a lo más intenso y alto.
Hay disciplinas o negocios, en los cuales las cosas no pueden y no deben quedar en meras intenciones de cambio. Sino modificar la manera de proceder, para que la finalidad mantenga su vigencia. Por interés de la feligresía.
Con angas o con mangas, en la Fórmula 1 se irán a experimentar modificaciones a partir de esta nueva temporada. No importa lo aferrado que estén los anteriores aficionados y los profesionales, a su regalada costumbre: van a tener que aceptar a fortiori, las tendencias del futuro. Las obligaciones a las que los someterán la reflexión y la urgencia por recuperar el tiempo perdido.
No nada más la competición sobre los autos de carreras quiere y exige otra tesitura. El cambio llegó y más vale poner las barbas en remojo.
Tantos sabihondos del deporte que siguen diciendo barbaridades, como si el tiempo no hubiera pasado, o su paso fuese inútil. Por ejemplo, cuando se expresa, casi de forma insensata, que el automovilismo deportivo es “cosa de los fierros”. Estando bien sabido y demostrado que el fierro es lo que menos contiene un bólido del siglo XXI. Pesado, inflexible y traicionero, fácil de rajarse. En contra de los nuevos materiales, cada vez más negros y raros, que resuelven mejor la demanda de esfuerzo. Ya ni es novedad.
“El chasís”. Una palabra que textualmente está aludiendo a un marco, a una moldura. Cuando hace décadas que los autos no descansan en una estructura cuadrangular, sino en un plato. Piso o “fondo plano”, debe de ser la forma correcta de expresarse al hablar de la infraestructura de un auto de la F1. Tampoco basta con decir que están impulsados por motores, porque sabido es que los mueven unidades de potencia con varios componentes.
Lo que ya fue, no será. Si antes la prensa auguraba o informaba de tal y cual asunto, hoy no basta con lo escrito sobre el papel. A través de las redes sociales o por cualquier hilo de la internet se puede saber o se debe de informar más pronto y mejor. Que asimismo se utilice para decir sinrazones es responsabilidad del emisor; pero por su parte: el receptor no debe aceptar el juego sucio. La regla es que no se dé ni se reciba gato por liebre ¡Aguzado!
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