Ábaco

Es bueno saber de las efemérides y los hechos que quedan fraguados después de cada Gran Premio, porque se puede mirar al pasado y así gozar más del futuro. La reciente carrera de Brasil ha dejado sus trazas. En especial, las que firmó Nico Rosberg, piloto cuyo sino ...

Es bueno saber de las efemérides y los hechos que quedan fraguados después de cada Gran Premio, porque se puede mirar al pasado y así gozar más del futuro. La reciente carrera de Brasil ha dejado sus trazas. En especial, las que firmó Nico Rosberg, piloto cuyo sino puede ser el de que pasará pronto al olvido. Su estrella nació poco contrariada. Haciendo mucho, y no refulge.

Su padre, Keke Rosberg, fue campeón mundial en 1982, ganando apenas cinco carreras en toda una trayectoria. Esto es, que luego de 114 largadas, apenas tuvo tan mustia cosecha, que alcanzó para una productividad de 4.39 por ciento. El vástago ya llega a los 13 triunfos, con 184 arrancadas a cuestas, de modo que ha obtenido, hasta ahora, un insustancial 7.07 por ciento.

Bajo de luminosidad, por ser tan poco asertivo. Ya que Alberto Ascari, quien fue monarca en 1952 y 1953, cuajó el mismo número de victorias, 13, antes de un accidente mortal en Monza, cuando había acabalado 32 carreras y marcar en el expediente un porcentaje maravilloso, de 40.63. En tanto que David Coulthard, otro de esos volantes con más pena que gloria: también se hizo con 13 carreras ganadas, pero sobre 246 GP terminados (para un 5.28%).

Otro logro, si así puede considerarse, será que después de Stirling Moss, quien ganó hasta 16 veces, sobre 66 justas (para el 24.24%) y ha sido reputado como el eterno subcampeón: Nico es el segundo más ganador de la historia, sin tampoco haber sido campeón mundial.

Algo abismal los distingue, Moss ya no corre debido a su tierna edad —cuenta los 86 años— y al alemán todavía le queda cuerda para revertir la tendencia tan ocre, o medio ocre si se prefiere, ya que apenas anda por los 30 años.

Así y todo, NR ha escrito números interesantes: ganó el año previo en el autódromo de José Carlos Pace en São Paulo. Y reiteró la victoria, esto, que nadie lograba desde 2005, en que lo consiguiera el colombiano Juan Pablo Montoya con un Williams-BMW y después, sobre los lomos de su McLaren-Mercedes.

No obstante lo flaco de sus alcances, hay que destacar que van cinco veces que el alemán —nacido en Wiesbaden el 27 de junio de 1985— gana en este año y, de esas ocasiones, lleva dos al hilo: en México y en Brasil, el domingo de hace tres días. De esta manera se ha asegurado el título de vicecampeón, por segunda vez consecutiva. Las dos, detrás de su colega y rival Lewis Hamilton.

La andadura en esta liga de competiciones del hijo de Keke no es despreciable: es el tercer ciudadano alemán con tantas carreras en el palmarés. Por debajo nada más que de Michael Schumacher, que coleccionó 306 pruebas y ya habiendo superado a Nick Heidfeld con 183, quien, por cierto, nunca ganó.

Asimismo, debe quedar anotado que contrarreloj se ha mostrado más sublime, Rosberg el chico, ya que lleva cinco pole positions una tras otra, y seguidas; igual que lo hicieron alguna vez: Moss, Phil Hill, Jacques Villeneuve o Montoya. Para reunir 21 (11.41%) y quedar como el decimotercero de todos los tiempos, reuniendo Cuerdas de Arrancada.

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