Ah, la juventud...

Constantemente, distintos medios especializados emiten su lista de Power Rankings, considerando el despliegue y rendimiento de los equipos en Las Mayores. Tres semanas ha estado en el primer lugar de tal referente un equipo que merece mención para esta entrega de Súper ...

Constantemente, distintos medios especializados emiten su lista de Power Rankings, considerando el despliegue y rendimiento de los equipos en Las Mayores.

Tres semanas ha estado en el primer lugar de tal referente un equipo que merece mención para esta entrega de Súper Beis.

De hecho, algunos analistas —autoerigidos en futurólogos por allá en el aciago 2013— andan muy contentos: “Ya ven, les dije que en 2017 los Astros de Houston serían una máquina imparable de buen beisbol, con esa horneada de jóvenes consolidándose...”.

Y sí, ciertamente, lo de los espaciales es el aterrizaje para una era de innovación, la cual incluye mucho trabajo en granjas (sucursales), mejoramiento, nivel por nivel, en sus oficinas y MUCHO análisis numérico.

Cuando se acabaron los paradigmas del hoy superado Moneyball, cuando ni Bravos de Atlanta ni Rayos de Tampa son lo mismo, han venido a surgir historias como las de los Astros y la sorpresa de los Mellizos de Minnesota (26-22) ya propiamente en este año.

Aquí cabe la mención para una marca aún mejor y es porque los Yankees de Nueva York (30-19) han tenido una renovación importante, precisamente debido, en buena parte, a la presencia de un joven con impresionante actitud positiva y entrega, hablando de Aaron Judge.

Si de algo se ha reinventado el multimillonario beisbol moderno de las Grandes Ligas, ha sido desde la inclusión exitosa de todos esos nóveles peloteros, quienes son indispensables para poner en perspectiva el negocio a partir de la idea de tener nuevos ídolos.

Se requieren nuevas figuras, nuevos ídolos en el mejor beisbol, la cuestión es que, al parecer, cada vez llegan más rápido, conscientes de un posible buen contrato multianual, el cual, prácticamente, significaría asegurar su futuro, más si tomamos en cuenta los arriba de cuatro millones de dólares de salario anual promedio en MLB.

En las oficinas de la exestación del tren, en Houston, Jeff Luhnow y su personal entendieron a la perfección estos “signos de los tiempos”, dando el paso, incluso con la previsión del control para que los salarios no fueran desmedidos.

Evitar el impuesto suntuario (luxury tax) y lograr un alto retorno de inversión (ROI) a través de la incrustación de talento propio desde el sistema de crecimiento y desarrollo en sucursales, son premisas indispensables para una franquicia ligamayorista fuerte.

Ya si le sumamos un contrato televisivo de “muchos ceros”, una gran venta de abonos y un plan de mercadeo que incida en la alta venta de souvenirs e insumos, un equipo del big show está en plan de win-win.

Es cuando hace cierta lógica que se hable de una expansión de las Grandes Ligas: 32 equipos, más juventud nutriendo al mejor beisbol... Eso sí, le encargamos, por favorcito, señor comisionado Rob Manfred: no pongamos a México como posible plaza, cuando tenemos tanto talento por colocar.

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