Bateo por todos lados
Con la medida de implementar el bateador designado en la Liga Nacional, el beisbol de las Grandes Ligas dará un salto cuántico a lo que es una modernización en un deporte que lo exigía a gritos en ese aspecto fundamental: cuidar el pitcheo. No es posible arriesgar a tu ...
Con la medida de implementar el bateador designado en la Liga Nacional, el beisbol de las Grandes Ligas dará un salto cuántico a lo que es una modernización en un deporte que lo exigía a gritos en ese aspecto fundamental: cuidar el pitcheo.
No es posible arriesgar a tu recurso más caro y, por ende, preciado, como es el cuerpo de lanzadores (sobre todo los carísimos abridores) para que se lesionaran burdamente en un sprint a primera o en una barrida para romper un doble play.
Por supuesto que los fundamentalistas dirán que exige la situación a managers “más inteligentes”, caray, como si el beisbol de ahora no requiriera todo un trabajo de scouteo y análisis numérico detrás del personaje a quien observamos en el banquillo, en los designios de pichadas, jugadas, decisiones clave.
Por si fuera poco, lanzador que no es atleta, revienta en menos de una entrada complicada, así que el prurito ese de que “deben correr” los pitchers también, claro que aplica.
Siendo una preparación esencial donde fortalecen sus piernas y abdomen, los pitchers por supuesto que corren, la cuestión clave es que no va de lo mismo bajar por un toque de bola, comparado en apretar una jugada en primera, al estar bateando.
Si uno observa lo que valen los contratos, por ejemplo de Zack Greinke (Arizona) o David Price (Boston) y se entenderá a la perfección lo que veníamos diciendo en este espacio desde hace varios calendarios: no hay necesidad de arriesgar al jugador más caro en cuanto a la relación entradas de actuación / millones de dólares en salario.
Veredicto: sería una gran decisión modernizadora para las Grandes Ligas, con el comisionado Rob Manfred entrando a su segundo año de gestión, de cara a la negociación laboral pactada para aplicarse desde este fin de año.
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Dos temas que se han manejado mucho desde el campeonato de los Venados de Mazatlán en la Liga Mexicana del Pacífico: si es justo que un “mejor perdedor” pueda coronarse en la temporada; si es adecuado no premiar a ese equipo dejando de llevar a todos sus peloteros, al traer tantos refuerzos.
Es el sistema en la LMP: si los Charros de Jalisco clasificaron a playoff perdiendo a propósito, eran las reglas que conocían todos, si los Venados accedieron a semifinales, era el mismito caso.
Ahora, el caso de Alex Liddi apareciendo en tres equipos a la postre perdedores (por ese sistema de refuerzos), es igual algo aprobado.
Si se llevan 15 refuerzos, es porque el campeón es un representativo de LA LIGA, dejan ya de ser puramente los Venados, para ser el conjunto de la LMP.
Nos preguntan mucho si “México tiene chance” de ganar la Serie del Caribe, en República Dominicana: claro que la tiene, la cosa es ganarle a Cuba y nada menos que al anfitrión… ahí nomás.
