El día que todo cambió

Estoy convencido de que nuestra historia ya cambió y sus protagonistas tienen otra mentalidad.

¿Cuál será el mayor éxito en la historia deportiva de nuestro país?

Algunos seguramente consideran la medalla conseguida por el Tibio Muñoz en los Juegos Olímpicos de México 1968; otros, quizá la medalla de Ana Guevara en Atenas 2004. ¿Por qué no el Campeonato del Mundo de futbol Sub 17 conseguido en 2005 o la presea de oro de la Selección de futbol en los Juegos Olímpicos de Londres 2012?

Para mí, sin lugar a dudas, éste ha sido el momento más importante y de mayor impacto en la historia de nuestro deporte.

Porque después de haber vivido tantos capítulos oscuros estábamos hechos a la idea de que nunca íbamos a tener la posibilidad de ver algo semejante.

Siempre estancados ante la barrera de un sí se puede, con esos fantasmas alrededor de nuestra Selección que en el pasado inmediato nos habían dejado sin la posibilidad de estar en unos Olímpicos.

Pero tenía que llegar un día que cambiara nuestro destino. Y fue el 11 de agosto de 2012 cuando el oro olímpico nos hizo olvidar todas esas frustraciones que nos impedían seguir adelante.

Por eso aquel hecho tenía que quedar plasmado mas allá de la memoria y la alegría de cada uno de nosotros.

Surgieron ideas, se revisaron imágenes, se echaron a andar las máquinas y esa gloriosa aventura hoy está materializada en un documental.

Se llama Oro: el día que todo cambió. Armado con base en  todas esas imágenes que Héctor González Iñárritu, junto a otros integrantes de la Selección Mexicana Sub 23, fue recopilando a lo largo de ese inolvidable viaje, con fragmentos de la intimidad, el discurso de Luis Fernando Tena previo a la final, el trayecto del hotel al estadio y parte de la celebración.

Combinando estos momentos emotivos con frases chuscas contadas por los propios futbolistas y el punto analítico de distintos líderes de opinión, tenemos una pieza muy bien armada en donde se refleja a la perfección aquel proceso que arrancó con momentos de indisciplina, como el de Ecuador previo a la Copa América, hasta llegar a la cima en Wembley, dejando a Brasil derribado en el césped.

Mi reconocimiento para la Federación Mexicana de Futbol por compartir estas imágenes que, estoy seguro, van a repercutir en cada uno de los mexicanos que siempre hemos visto la camiseta de la Selección con respeto y admiración.

Espero que éste sea el primero de muchos documentales en donde veamos reflejados nuevos éxitos y que así como se consiguió la medalla de oro en Londres también imaginemos que se puede lograr algo trascendental en Confederaciones y en el Mundial de Brasil.

Porque estoy convencido de que nuestra historia ya cambió y sus protagonistas tienen otra mentalidad.

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