Preparación
No se puede soslayar la importancia que el Macho tuvo como boxeador, de los que más dinero ganó en su tiempo.
Hay que estar preparados para todo en la vida, hasta para triunfar.
Pedro Ferriz Santa Cruz
Profundo pesar ha causado la triste información del ocaso en la vida del Macho Camacho, incluso ha superado, cosa extraña, la inmensa cobertura que en estos días de manera natural se le dedica a la liguilla de la Liga MX.
No se puede soslayar la importancia que el Macho tuvo como boxeador, de los que más dinero ganó en su tiempo, de los que más fama logró como peleador. Lamentablemente ahora todo queda en un recuerdo empañado por el triste final.
Una vez más traigo el recuerdo de mi niñez cuando mi padre descubrió en plena playa acapulqueña a un personaje sucio, con un esbozo de bermudas, desecho de lo que había sido un pantalón de mezclilla, bebiendo de una botella de algún licor. Se acercó a dialogar con él, era el Pajarito Moreno, uno de los peleadores con el mayor punch de la historia, pues con un par de golpes derribaba a sus oponentes.
Terminó sus días hundido en la miseria, después de haber ganado miles de pesos en la década de los 50. Muchos capítulos así se han repetido en la historia de los deportes profesionales, figuras que se encumbran rápidamente, se tornan en grandes atractivos, se llenan de malas amistades y terminan sucumbiendo.
Afortunadamente también existen de los otros, de los que han ascendido desde cunas muy humildes para llegar al estrellato y ganar millones, sin perder el piso y triunfar en todos sentidos. En estos momentos en el boxeo tenemos dos ejemplos muy importantes de ello, Ricardo Finito López y Juan Manuel Márquez.
Hemos visto carreras fulgurantes en otros deportes en las que en poco tiempo han cambiado su historia como cuento de hadas, sin perderse en el éxito, desafortunadamente esas historias no venden tan bien como las de escándalo. En este instante recuerdo al de Etchohuaquila, Sonora, Fernando El Toro Valenzuela, quien es un ejemplo de triunfo rotundo.
Procedente de una familia muy humilde, revolucionó las Grandes Ligas con su increíble éxito en los 80, para su fortuna encontró en su camino a Linda, una maestra cuando jugaba para los Leones de Yucatán, y de su mano creció el amor y el ser humano. Hoy es todo un ganador, un ejemplo.
Me parece que la mejor preparación para sobrellevar el éxito es la educación misma, la lectura, como en el caso del Finito, que es un ávido lector, prácticamente un autodidacta que se ha preparado a conciencia, que se ha cultivado en los libros gracias a buenas influencias, esas que escasean en torno a las figuras del deporte, pues hay más de los otros.
