De pena ajena
Creo que faltó ambición, ganas y hasta idea. Vimos a una selección falta de trabajo, sin identidad.
CIUDAD DE MÉXICO, 16 de julio.- Hace unos días, la Selección Mexicana cerró un capítulo penoso en su historia. Su presentación en Copa América fue vergonzosa, causó pena y lastima, dejando mucho que desear ante los gigantes de Conmebol.
Y créanme que no hay disculpas para ello. Muchos dirán que el no haber ido con una selección mayor fue una limitante suficiente para entender lo sucedido.
Por lo menos yo no pienso lo mismo. Porque esa situación la conocíamos todos desde hace mucho. Tuvieron tiempo para planear y trabajar con una selección alterna que diera por lo menos un poco más de batalla de la que dieron.
El haber perdido a ocho jugadores en el camino tampoco es una disculpa. Porque al final se rompen códigos de disciplina los cuales debieron siempre haber estado muy bien establecidos por un cuerpo técnico que debió haber conocido perfectamente a sus jugadores.
A todo esto, yo quisiera cuestionar el trabajo del técnico Luis Fernando Tena. Sus decisiones y el pobre futbol exhibido por su equipo.
Para empezar, ¿los refuerzos habrán sido los correctos? En el caso de Michel, Reynoso, Aguilar y Márquez, yo creo que sí, porque en sus posiciones difícilmente podíamos encontrar a alguien mejor. Que si al final quedaron a deber es otro tema.
Concretamente, en el caso de Peralta no creo que haya sido el futbolista correcto. En esa posición, y para el sistema que iba a utilizar el señor Tena, pienso que le hubiera venido mucho mejor Vicente Matías Vuoso.
Pero bueno, más allá de eso, si eligió a estos cinco futbolistas, yo por lo menos pienso que debió utilizar durante todos los minutos a los cinco. Situación que no hizo, pues Aguilar no terminó dos de los partidos y Peralta no inició ninguno.
En cuanto al sistema, creo que también se equivocó Tena.
Entiendo que el planteamiento debe venir según el rival. Desde un inicio sabíamos que el rival más a modo de los tres era Perú, por lo menos a los incas se les debió jugar más agresivo, y en el tercer partido, sabiendo la obligación de un triunfo, de la misma manera.
Creo que faltó ambición, ganas y hasta idea.
Vimos a una selección falta de trabajo, sin identidad y con más miedo por recibir dos goles que por buscar uno. Este tricolor murió de nada. Ese enfermo que empezó el torneo con una simple gripita, terminó con pulmonía e invadido por una infección que no le permitió seguir adelante.
A su regreso a nuestro país Luis Fernando Tena dijo ser el único responsable de lo sucedido. Ahora, si tan realista fue ¿qué decisión se tomará al respecto? Esta selección tiene una agenda apretada con compromisos sumamente importantes que simple y sencillamente no se pueden encarar, como se hizo en Copa América.
Urge revisar el plan de trabajo que se llevará a cabo con este equipo, porque a la vuelta de la esquina están los Panamericanos y, posteriormente, el preolímpico.
