Inercia festiva en el deporte
México solicitará la sede del Campeonato Mundial de Natación de 2015 o 2017. La ciudad candidata es Guadalajara

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
El deporte genera actividad noble. En términos universales, ¡sea bienvenida la expresión deportiva! Los escenarios brindan la oportunidad de cristalizar sueños, de probar fuerzas ante los mejores, de elevar el nivel técnico. Hay una corriente de superación y salud y el éxito puede repercutir y reflejarse en orgullo de una colectividad. Con el deporte se mueve o lo mueven una cauda de intereses políticos, sociales, comerciales.
En los últimos Juegos Olímpicos de Pekín, la República Popular China mostró y quiso mostrar, en el esfuerzo de sus atletas, el florecimiento de su desarrollo económico, político, social, comercial. Sus escenarios, el Nido de Pájaro y el Cubo de Agua, en el que se realizaron las competencias de atletismo y natación, proyectaron no sólo los últimos avances de la tecnología, sino la arquitectura elevada a nivel de arte.
Estados Unidos ha proyectado el éxito de sus deportistas en la pista y campo, en la alberca, en la duela, en el diamante como reflejo de orgullo y potencialidad en diversas áreas. Las desaparecidas URSS y República Democrática Alemana como la eficacia de un sistema político social. A fines de la pasada centuria el mundo presenció el milagro español como una consecuencia de una aspiración deportiva enlazada con ideas filosóficas, lúdicas, de salud y alta competencia. El resultado en Barcelona 92 fueron 22 medallas, 13 de oro. Acaso aquella fuerza inercial influyera en el empuje del futbol español en el oro conquistado en África del Sur.
Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales son fiestas deportivas con el signo de la época. México puso luz en su capillita en los Juegos del 68; cuatro años de entusiasmo tras un objetivo. A los atletas se les dio lo necesario en instalaciones, competencias en el extranjero, las Tres Semanas Internacionales y entrenadores de los más selectos del mundo. Los Panamericanos están a la vuelta de la esquina con sus microconflictos deportivos, teñidos de política y con un presupuesto que no termina de crecer. Siguen los Centroamericanos de 2014 en Veracruz que, tal vez, a nadie sorprendería, fuesen tan caros como el certamen de Guadalajara.
Dentro de esa inercia festiva, México solicitará la sede del Campeonato Mundial de Natación de 2015 o 2017. La ciudad candidata es Guadalajara. Alta competencia en cinco disciplinas: natación, clavados, nado sincronizado, waterpolo y aguas abiertas. Reuniría a más de dos mil 500 competidores de más de 180 países. El próximo 15 de julio en Shanghái la FINA anunciará la ciudad ganadora de la sede.
El titular de FINA es el uruguayo Julio Maglione, siervo de la alta esfera del deporte de México. ¿Lo recuerdan en 1999 en Codeme? Algunos, mientras más falseaba Maglione de la natación mexicana, más le aplaudían. Sin descartar la sorpresa, la federación de natación con su aspiración de sede no ha dado a conocer un programa enfocado a elevar la calidad de los competidores, como sería la contratación de entrenadores extranjeros de calidad.
Eso sería lo ideal. Pero los tiempos han cambiado. Y ahora está el negocio antes que el deporte. Negocio que, por cierto, ni siquiera sería de la federación.