Sinha, el encabronado

Dice lo que piensa y lo hace de frente, y eso debe valorarse.

Apenas salió del laboratorio de UCLA este miércoles y lo primero que dijo fue: “Estoy encabronado”.

Sinha ha pasado momentos difíciles, por lo que el estar así, “encabronado”, está por demás justificado.

Siempre educado. No es de sonrisa rápida, pero de ninguna manera se acerca a la amargura. Serio, diría yo, de esos serios que caen bien porque es congruente y sincero. Dice lo que piensa y lo hace de frente, y eso debe valorarse en un medio donde abunda la mentira.

Y entre la muerte de su padre y la ola de desinformación que se ha generado y degenerado con el doping positivo es por supuesto motivo suficiente para sentirse como se siente.

Habrá que esperar el veredicto final (aunque la nueva prueba realizada, que muchos confunden con la muestra B, haya arrojado resultados negativos en términos de dopaje), para poder valorar muchas cosas que han sucedido y que irresponsablemente se han dicho en este común ejercicio de los mexicanos de querer encontrar a un culpable de inmediato; y aunque muchos sostienen que es válido dudar de todo, es preferible investigar para después ofrecer un punto de vista certero y fundamentado.

El nombre de los futbolistas no deberá quedar manchado en este caso. Una y otra vez hemos dicho que son víctimas, que no hubo dolo ni la intención de sacar ventaja en cierto sentido.

Al tema aún le faltan algunos capítulos en los que en uno de ellos el protagonista será el mayor vigilante llamado Agencia Mundial Antidopaje, o WADA (por sus siglas en inglés), que esperará a que la Federación Mexicana de Futbol termine sus procedimientos para recibir todo el expediente y luego entonces manifestarse al respecto.

Por lo pronto sería sano guardar juicios y dedazos.

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