Confesiones del 'Diablo'

Vicente Pereda nació en Toluca y le fue fiel a este equipo que le dio la oportunidad de jugar como profesional para luego convertirse en una de las figuras históricas

CIUDAD DE MÉXICO.

Un Ángel lo bautizó como Diablo y ese nombre de batalla lo convirtió en leyenda. Vicente Pereda (18 de julio de 1941 Toluca, Estado de México) lo dio todo por el equipo rojo, incluso sacrificó su luna de miel con tal de presentarse a jugar y dar un triunfo. El famoso goleador disfrutaba tanto del futbol, que se sorprendió la primera ocasión que le pagaron por jugar el deporte que tanto amaba.  

Pereda es una de las figuras más grandes en del Deportivo Toluca, equipo que ayer llegó a su Centenario. El segundo mejor goleador del la historia de los Diablos participó en la celebración, la cual desea se alargue por todo 2017.

Yo ni sabía que pagaban por jugar futbol, cuando me di cuenta me estaban ofreciendo un contrato de 300 pesos al mes y pensé: ‘¿pagan por jugar? pues lo voy a hacer mejor para que me paguen más’. Eso fue en 1960, era buen dinero para mí en aquel entonces, pero yo lo hacía por amor”, recuerda el mejor goleador mexicano en la historia del equipo.

Su destreza con ambas piernas y sus cualidades letales dentro del área, lo llevaron en poco tiempo a ganarse un lugar en el primer equipo.

En las reservas jugué un año, José María Martín del Campo fue quien me dio mi primera oportunidad. No recuerdo si era español, argentino o argentino naturalizado español, él dirigía al Morelia cuando jugaban en el campo Venustiano Carranza, después lo trajeron para Toluca.

Un compadre me puso el Diablo Sagrado, y luego Ángel Fernández, el cronista fue el que empezó a difundirlo por todos lados, él fue el que empezó a decir ese apodo del Diablo en las transmisiones”, revela sobre el origen del apodo que lo inmortalizó.

Tiempo después sería conocido como el Diablo Mayor por la gran cantidad de goles anotados a lo largo de 18 temporadas. Una marca difícil de superar y que se mantuvo por muchos años.

Fueron 119 goles hasta que llegó un gran jugador como  José Saturnino Cardozo, quien me rebasó y por mucho. Los récords están para romperse, él tuvo la oportunidad y el tiempo suficiente para poder romperlo” asegura dándole el reconocimiento al paraguayo.

Pereda no tenía nada que pudiera quebrantar el compromiso que tenía con el equipo, ni siquiera el día más importante de su vida.

El día que me casé le pedí permiso a Don Ignacio Trelles, yo me quería casar durante la temporada y me dijo que no, que no se podía. Después me dijo que si quería casarme a mediados de temporada debía de hacerlo y que después me fuera a concentrar porque requerían mis servicios dentro del equipo. Después de la misa me dijo que me fuera temprano de la fiesta y así fue. Después de casarme por la Iglesia y por el civil, estábamos en la fiesta en un restaurante muy bonito y yo me despedí de mi señora y me fui a concentrar, le dije ‘ahí te quedas en la fiesta, yo me voy a concentrar con el equipo’. Llegué a la casa club como a las 10:30 u 11:00 de la noche, me metí a la recámara que tenía asignada y al otro día metí dos goles en el partido contra Necaxa. Un aficionado me gritó desde la tribuna ‘te deberías de casar cada ocho días Pereda’ y pues lo tomé como broma” recuerda Pereda con nostalgia.

Una espina clavada

A pesar de su desempeño dentro del terreno de juego, Vicente Pereda nunca jugó un Mundial, lo que para él significa una de sus más grandes decepciones.

En el 66 a mí me querían mandar a Inglaterra con la Selección, pero ya estaban registrados los 40 jugadores que se requerían para un Mundial, entonces ya no podía ir, aunque Don Fernando Marcos insistía en que me mandaran con ellos porque estaba yo en mi mejor momento, pero no pudieron. Posteriormente, en el 70, después de una gira que hicimos a Europa con Don Ignacio Trelles al frente del equipo nos fue mal en los resultados y de le pidieron la renuncia. Le dieron el puesto a Raúl Cárdenas, en ese tiempo yo era el campeón goleador de México. Raúl Cárdenas me llamó a la Selección pero no me brindaba la oportunidad de jugar en los partidos, me tenía arrinconado siendo campeón goleador y estando en mi mejor momento. Yo debí haber jugado un Mundial, creo que tenía las cualidades para poder jugar un mundial o dos” asegura.

Durante su carrera hubo interés de diferentes clubes, sin embargo, Pereda nunca dejó de portar la camiseta de los Diablos, hasta que llegó el momento de decirle adiós a las canchas.

Hubo equipos como Monterrey que hasta un cheque mandó a Don Nemesio para que me fuera con ellos, o el Cruz Azul, pero Don Nacho Trelles no nos dejó. El Guadalajara me pedía cada año con el ingeniero Javier de la Torre, él decía ‘vamos a intentarlo otra vez, Vicente, a ver si te dejan venir’, tampoco pude ir a Guadalajara.

Las lesiones me retiraron, tengo once operaciones, cinco en las rodillas, una en la columna, cuatro en la nariz, y otra por ahí”.

Tras unos años como entrenador en equipos como Veracruz y Monterrey, Vicente Pereda tomó otro rumbo y decidió dedicarle tiempo a la familia hasta el fallecimiento de su esposa, hace 13 años.

Tenía un corazón muy bonito, se enfermó de la vesícula y el hígado, duró cuatro meses internada hasta que el doctor me avisó que no se podía hacer ya nada por ella. Me la pasaba a su lado durmiendo en el piso. La vida sigue, quiero mucho a mis nietos, yo les concedo todo, tengo cuatro, los invito a almorzar y paso tiempo con ellos”

Ahora es asistente administrativo en el SEIEM (Servicios Educativos Integrados al Estado de México) de Toluca, esperando, como lo vivió en el futbol, el día de su retiro.

Lo que no puede dejar es sentirse orgulloso de haber formado parte del Centenario del Club Toluca.

Para mí es una gran satisfacción estar vivo y ver que Toluca cumple 100 años, todos los recuerdos que uno vivió en la organización, buenos, malos, alegres de todo, hay que recordarlos”.

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