1. Muerte líquida. El FBI y la DEA ya pusieron la lupa sobre los hermanos Farías, al tiempo que Argentina les cerró la puerta del asilo. El excontralmirante Fernando Farías Laguna aterrizó en el Altiplano, cortesía de la cooperación internacional que convierte los secretos mexicanos en expedientes multinacionales. La llamada Operación Liquid Death busca seguir la ruta del combustible ilegal que, según autoridades estadunidenses, alimenta las finanzas de cárteles como el CJNG. Farías ya está preso; lo que falta saber es cuántos nombres más caben en ese expediente. Este árbol seguirá dando frutos.
2. Impudicia. Como guion de mala telenovela, el gobernador Rubén Rocha Moya volvió a ocupar su despacho. Incluso Morena, como si no quisiera ensuciarse los zapatos, se deslinda. Y Ricardo Monreal, conocedor de la fragilidad de los controles políticos, extiende el apoyo legislativo a la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras pide a Rocha reconsiderar su reinstalación. Irresponsable y sinvergüenza, el retorno manda un mensaje bastante claro: los ciudadanos pueden indignarse y los adversarios denunciar, pero al final el poder siempre encuentra la puerta de regreso. En Sinaloa, al menos por ahora, el cinismo no camina: galopa.
3. La tarea. Rosa Icela Rodríguez ya apartó lugar en las plenarias de Morena, PT y PVEM. El 30 de agosto acudirá con senadores y diputados; al día siguiente, con el PT. Llevará las prioridades legislativas del gobierno y responderá cuestionamientos. La secretaria de Gobernación tendrá la oportunidad de medir qué tan dócil llega la bancada y qué tan ambiciosa sale la lista de reformas. En Morena, bajo la conducción de Ariadna Montiel, no necesitan convencer a los suyos; necesitan coordinarles el libreto. Y para eso está Gobernación, para que el Congreso legisle; sí, pero sin perder la partitura de Palacio.
4. Malas pulgas. Layda Sansores mostró que las comparecencias de funcionarios en Campeche tienen una regla no escrita: que preguntar puede salir caro. Gustavo Novelo, diputado local, acusa a la gobernadora de reaccionar con odio y venganza ante los cuestionamientos a su gabinete. Morena enfrenta críticas por funcionarios que deberían rendir cuentas y no escudarse en compromisos políticos. El diputado Armando Pérez encontró la fórmula para incomodar al poder: pedirles explicaciones. En Campeche cuestionar a los funcionarios provoca enojo, pero el punto es el pasmo gubernamental.
5. Ruego. Rosa Icela Rodríguez, pidió “prudencia” al INE y al Poder Judicial ante sus solicitudes presupuestales. El argumento es la austeridad, pero el mensaje es que habrá dinero según las prioridades del gobierno. Rodríguez dice respetar la autonomía de ambos, mientras les recuerda quién controla la bolsa. Cuando las instituciones piden recursos para cumplir sus funciones, el Ejecutivo descubre que son excesivos. Al INE, de Guadalupe Taddei, y a la Corte, bajo el mando del ministro Hugo Aguilar, les toca justificar cada peso. La austeridad tan platicada aún no permea en la estructura democrática. Ya es tiempo.
