Un vistazo a la Mixhuca

El día que los Hermanos Rodríguez se asomaron a la pista de la Magdalena Mixhuca comenzaron a escribirse dos biografías prolíficas del automovilismo nacional: Pedro y Ricardo, ambos fallecidos al volante de un bólido al desafiar el asfalto a toda velocidad

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CIUDAD DE MÉXICO.

Desde que el Autódromo de la Magdalena Mixhuca apareció en el mapa del Distrito Federal –en el anochecer de los años 50- los Hermanos Rodríguez se asomaron a la pista que pronto llevaría sus nombres. No pudo existir el antes de, porque los jóvenes y atrevidos pilotos mexicanos se apoderaron desde el primer día de la pista, la que esta semana vuelve a escuchar el ruido de los motores de Fórmula 1.

Un huracán había devastado Colima y Jalisco y, aun en la desgracia, México se emocionaba con la inauguración del Autódromo de la Magdalena Mixhuca. La primera carrera se realizaría en diciembre de 1959, en la que la constructora Alfa Romeo decidió armar un equipo con los mejores pilotos mexicanos.

Por aquellos años hacían mucho ruido los chamacos Rodríguez, Pedro y Ricardo, de 19 y 17 años, respectivamente. Hijos del empresario Jacinto Rodríguez (importador de autos), los jovencitos habían desarrollado habilidades extraordinarias con cualquier objeto que tuviera ruedas. Primero fueron campeones nacionales de ciclismo y luego de motos. Ello antes de cumplir los 15 años. Con el apoyo económico del padre, ambos se habían convertido en pequeños monstruos del automovilismo y los dos querían subirse al podio en la primera carrera de una pista virgen.

No se imaginaban que pista y Hermanos Rodríguez no se separarían jamás.

Sin embargo, Pedro, el mayor de los hermanos, recibió un no rotundo por parte de los Alfa Romeo, pues la constructora decidió que fueran los pilotos Ricardo Rodríguez y Moisés Solana los que lucieran con la escudería en un día tan especial. Pedro, lejos de inmutarse, fue con el importador de los autos Volvo (Mario Padilla) y le pidió que importara un auto de Estados Unidos para inscribirse a la carrera.

Aquel podio tuvo a los tres personajes en cuestión. Sólo que fue Pedro, con la escudería Volvo, el que destapó la champaña y saludó a la bandera a cuadros. Moisés llegó segundo y Ricardo, el más joven, tuvo que conformarse con el tercer peldaño. Una época en blanco y negro, en la que todavía no se asomaba el gigante llamado Palacio de los Deportes.

Explica el historiador de los Hermanos Rodríguez, Carlos Jalife, que tuvieron que transcurrir dos años para que aquella pista volviera a tener competencia motorizada. De nuevo aparecieron los hermanos Rodríguez, en un duelo fraterno y en el que el apellido pasaba a segundo término.

“Pedro y Ricardo participarían en la llamada Fórmula joven, ambos con autos ingleses (Sumbean). Eran muy superiores a los otros participantes, ya tenían fama internacional, y decidieron que uno dominaría las primeras cinco vueltas, el otro las siguientes y rebasarían juntos la bandera a cuadros. Pedro dominó los cinco giros iniciales y dejó que Ricardo lo rebasara. Lo que no esperaba Pedro es que Ricardo se calentara y no se dejara alcanzar. Pedro se enojó tanto que se agarró con su hermano en los pits”.

Ante el enojo, Pedro decidió no correr, el mismo día, la G-3 con un Corvette. Ricardo aprovechó para subirse al carro destinado para su hermano mayor. Ganó la carrera y Pedro se sintió traicionado. La velocidad y el dominio en la pista los hacía competir al tope, incluso entre ellos mismos.

El destino de Ricardo

Cuenta Jalife que Ricardo, el menor de los Rodríguez, “era más atrevido. Pedro tenía más control”. Y sin embargo, Ricardo se había convertido en el ganador más joven (segundo lugar) en las 24 Horas de Le Mans. También (a los 19 años) fue el más joven en llegar a la Fórmula 1; una marca que duró 48 años.

Y, justo cuando el Campeonato Mundial de Fórmula 1 llegaba a México, llegaba también la cuenta regresiva en la vida de Ricardo, un joven exitoso con apenas 20 años de edad. El primer Gran Premio de México se corrió en 1962 y, por ser un campeonato de prueba no otorgaba puntos para las escuderías. “Ricardo competía con Ferrari, pero la escudería decidió no participar. Ricardo conseguiría el permiso para asistir a una cita tan importante para él, así que consiguió el asiento en un auto Lotus.

“Se mató un jueves, en la curva peraltada. Muchos dicen que fue en el primer día de prácticas oficiales, pero fue antes, en una sesión extra”. Aquel 1 de noviembre de 1962 (hace casi 53 años), el menor de los Rodríguez perdía la vida en el primer día que probaba un auto de Fórmula 1 en su territorio.

“La gente comenzó a pedir que el autódromo capitalino se rebautizara con el nombre de Ricardo. De hecho, así comenzaron a llamarlo, de manera no oficial”, platica Jalife. Su hermano Pedro anunciaba su retiro del automovilismo deportivo, lo que fue momentáneo.

La primera etapa de la Fórmula 1 en México fue de 1962 a 1970. En 1969 se le propone al regente de la Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal, que se le cambie el nombre al autódromo, por lo que el GP de México en 1969 se realiza ya en el rebautizado Autódromo Ricardo Rodríguez, un nombre que no alcanzaría el lustro.

El turno de Pedro

Luego del retiro efímero del mayor de los Rodríguez, Pedro se convirtió en un piloto exitoso en la Fórmula 1, corriendo para Lotus y Ferrari. El también llamado Ojos de Gato, por la habilidad de manejar en la noche, participaría en 54 carreras y obtendría dos victorias: el GP de Sudáfrica 1967 y el GP de Bélgica 1970.

Lo que pocos saben es que aquellos Rodríguez, hijos de don Jacinto y doña Conchita, vivían en Mariano Escobedo, frente a Chapultepec, y pertenecían a los charros del Pedregal.

“Existían muchos clubes hípicos en los años 50 y la familia Rodríguez tenía caballos. Pedro siguió siendo charro del Pedregal toda su vida. Incluso en los Juegos Olímpicos de México 68 participó en una charreada que se les ofreció a los atletas que llegaron de todo el mundo”, dice Jalife. Pedro era muy bueno para los piales.

Pedro murió manejando un Ferrari, nueve años después que Ricardo.

Fue el 11 de julio de 1971 en las 200 millas de Norisring, una carrera poco importante en Núremberg, Alemania. Ello debido a un accidente provocado por Kurt Hild, quien circulaba lento y cambió de dirección intempestivamente.

La noticia la dio Jacobo Zabludovsky y fue luto nacional. La gente pedía que el autódromo cambiara nuevamente de nombre.

“El gobierno tardó dos años en cumplir el deseo popular. Fue en 1973, con Luis Echeverría como presidente, que el autódromo se llamó oficialmente Autódromo Hermanos Ricardo y Pedro Rodríguez, nombre que permanece hasta la actualidad.

Alejandro y Sergio

Además de Pedro y Ricardo, don Jacinto tuvo otros hijos: Conchita, Alejandro, Federico y Sergio, el último medio hermano. Alejandro (q.e.p.d.) tuvo una carrera breve como conductor de autos. Compitió en México y Monterrey. “No tuvo el dinero y apoyos necesarios. Su papá decía que ya no quería otro hijo muerto”, relata Carlos Jalife.

Sergio corrió en la Fórmula Ford y en F. 3 en los años 70. “Era bueno, pero tampoco tuvo el apoyo”.

El próximo domingo se corre el GP de México en el Autódromo Hermanos Rodríguez, mismo día que Ricardo cumplirá 53 años de haberse matado en la peraltada a bordo de un Lotus. Pocos asistirán al Panteón Español del Distrito Federal. Ahí yacen los restos de don Jacinto, doña Conchita, Ricardo, Pedro y Alejandro. Son los Rodríguez.

La Scudería Hermanos Rodríguez A.C. ha solicitado a la Fórmula 1 se celebre un minuto de silencio, este domingo en el Gran Premio de México, por sus pilotos  Pedro y Ricardo. Hasta el momento Bernie Ecclestone, hombre fuerte de la F1, no ha respondido la solicitud.