‘Sí fue penal’: memorias de un hombre de negro
El exárbitro Edgardo Codesal pitó la última final entre alemanes y argentinos, en la que el título mundial se decidió con un tiro desde el manchón de los once pasos

RÍO DE JANEIRO, 13 de julio.- La jugada se repite desde hace 24 años y la conclusión es la misma: para unos fue penal; para otros, no. En 1990, en la final del Mundial de Italia, el árbitro mexicano Edgardo Codesal tuvo un rol protagónico al señalar una falta en el área argentina a cinco minutos del final del encuentro.
Muchos se consideran afortunados por estar en la tercera final entre alemanes y argentinos. Cada equipo ha ganado una, pero la de Italia 1990 es una herida que aún no cicatriza en los sudamericanos.
La jugada la tiene clara en la memoria Codesal, que atiende a Excélsior en vísperas de jugarse la final del Mundial de Brasil 2014.
Fue un contragolpe de la selección alemana. Recuerdo que di una gran carrera y desde mi ángulo noto cómo Sensini toca a Rudi Voeller. Es muy difícil la jugada, pero también la mecánica del jugador indica la forma de entrar. Sensini va siguiéndolo con su perfil diestro y debió barrerse con la pierna izquierda, pero lo hizo con la otra, por lo cual en automático iba a tocar primero al rival. Lo vi desde el momento en que se barrió y sabía que lo iba a pitar.”
Edgardo Codesal apareció en el Mundial de Italia 90 con altos niveles de excelencia y fue premiado con el partido importante por haber hecho un gran trabajo en los cuartos de final entre Camerún e Inglaterra. Es el hijo de quien fuera árbitro en dos Copas del Mundo, Chile 62 e Inglaterra 66, José María Codesal.
Marcar ese penal fue la decisión más importante de mi vida. Nunca dudé de lo que vi y hasta la fecha estoy seguro de que existió falta. Deberían preguntarle a Sensini por qué se barrió de esa forma faltando tan poco tiempo y cuando Voeller apenas si alcanzaría la pelota”, señala.
El árbitro mexicano está en Río de Janeiro para ver una final más. Vino por cuestiones de trabajo, pero también porque a sus dos hijos el futbol dejó de apasionarles desde pequeños. “Dejó de interesarles el futbol a raíz eso, porque a los 8 y 13 años sufrieron todas las críticas que se me hicieron”, señala.
El árbitro es el hombre en la cancha que más expuesto al fallo se encuentra, porque libra una batalla en solitario. Tanta presión puede hacer que exploten y cometan una serie de errores que deriven en recuerdos históricos. Codesal, a pesar de todo, pasó por Argentina después del penal del 90.
Me reprocharon en las calles, algunos bien y otros mal, pero entiendo la pasión con que viven en el Río de la Plata. Mucha gente cree que gané millones con ese partido porque se hizo mucha publicidad, pero no fue así. No gané nada con que el expresidente Carlos Menem saliera al balcón de la Casa Rosada acompañado de Maradona diciendo que un árbitro les había robado la copa”, ralata Codesal.
Cuando silbó el penal, el Olímpico de Roma se quedó sin pulsaciones. Codesal corrió hacia el manchón de los once pasos. Luego vino el ruido y Pedro Troglio tirándole el pecho por delante para intimidarlo.
Pero nunca me insultaron. Me decían que ellos sabían que la FIFA me dio órdenes. Ahora, debo decir que a los cinco minutos marqué una falta cerca del área argentina y se acercó Gustavo Dezzotti a decirme que ya sabían que perderían.”
Entonces, el silbante cree que alguien en el vestidor argentino les cultivó la idea de que por haber eliminado al anfitrión Italia en semifinales, se les prohibiría ganar la copa.
No creo que haya sido Carlos Salvador Bilardo, sino alguien más. Salieron los argentinos muy irritados a jugar. El único que aceptó todo fue Sergio Goicoechea. Les dijo: ‘Ya muchachos, es penal, dejen que lo tire’ . Y por poco lo detiene. Argentina llegó disminuido a ese partido. Maradona venía infiltrado, muy lastimado del tobillo, y suspendidos por tarjetas estaban Claudio Caniggia y Sergio Batista.”
Todo ese entorno de juego no se comprendió del todo y del lado argentino se le culpó totalmente de la derrota: “En mi consultorio de la Colonia Del Valle, cuando regresé, me pintaron las paredes con palabras de reclamo”.
La FIFA nunca le dijo nada por aquel trabajo arbitral. “Nunca te dicen algo, ni te encumbran ni te rebajan. Su mejor premio es darte la designación. Hice mis maletas y me fui de Italia con tranquilidad, en paz con mi trabajo, con sentimientos encontrados y con la promesa a mi padre de retirarme en los más alto”.
Tras ese juego, Codesal dejó de ser árbitro.
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