¿Un museo dedicado a la caca? Sí, existe en Japón pensado en los influencers

Japón tiene cosas que no podrían ser creíbles en otras partes del mundo, como un Museo de la Caca que es una sensación para redes sociales.

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El Museo de la Caca se encuentra en Tokio y se ha vuelto una sensación en Instagram

Los museos han tomado una nueva cara con la llegada de las redes sociales, convirtiendo también exposiciones en centros donde las personas pueden tomarse fotografías para subirlas a sus cuentas personales y, con esa idea, han surgido recintos pensados específicamente en esta misión como el Tokyo Unko Museum.

El Museo de la Caca de Tokio podría lucir poco atractivo por su nombre, pero se ha vuelto una visita obligada a los turistas que llegan a la capital japonesa, especialmente pensado para aquellos creadores de contenido en redes sociales.

El espacio no es grande, pero el Museo de la Caca se ha convertido en un lugar de visita para algunos turistas que buscan fotografías especiales. Con un horario de 11 de la mañana a 20:00 horas, cuenta con diversas secciones en donde los visitantes podrán explorar, en una experiencia que podría considerarse toca y aprende.

El área más solicitada es la denominada Unstagenic, un espacio fotogénico donde los visitantes encontrarán varias cacas como la surrealista caca voladora y la colorida caca brillante.

El área interactiva está pensaba que los más pequeños, pero los adultos lo disfrutarán, con juegos y proyecciones relacionados con el tema.

La zona Untelligence es considerada un área “académica” para satisfacer la curiosidad donde se podrán apreciar dibujos de cacas hechos por famosos o artículos, como tasas de baño, que han sido trabajadas por artistas.

El museo también cuenta con una tienda, con artículos personalizados.

Si bien la idea podría no ser atractiva, las personas que lo han visitado y han dejado sus comentarios en redes de turismo como Tripadvisor se han mostrado sorprendidas favorablemente.

“¿Quién iba a decir que la caca podía ser tan divertida? Este pequeño museo te hace ver la caca de una manera totalmente diferente: divertida y divertida. Después de comprar las entradas, te sientas en un retrete y gritas "unko" y sale la caca que te llevas contigo mientras recorres el museo. Hay muchas oportunidades de hacer fotos divertidas y zonas interactivas. Había muchas familias divirtiéndose. Yo no lo clasificaría como un verdadero museo, sino más bien como un lugar de diversión”, escribió una usuaria.

Como dato curioso, el museo no cuenta con un baño para los visitantes.

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