¿Qué enfermedades se complican con una contingencia ambiental? Esto dice la ciencia
Para proteger la salud, es vital evitar el ejercicio al aire libre entre las 13:00 y 19:00 horas y limitar el uso de solventes químicos que empeoran la calidad del aire

Cuando el cielo se torna gris y las autoridades declaran contingencia, el organismo inicia una batalla contra partículas invisibles que amenazan mucho más que la salud de los pulmones.
La exposición a un aire contaminado no discrimina y afecta directamente al metabolismo y al sistema circulatorio. Entender estos riesgos permite actuar a tiempo para proteger el bienestar y evitar que los picos de contaminantes se transformen en emergencias médicas.

¿Qué enfermedades se complican con una contingencia ambiental?
El aire denso y la acumulación de sustancias nocivas agravan síntomas y complicaciones previas de diversos padecimientos, lo que facilita además la propagación de bacterias y virus en el entorno.
De acuerdo con un estudio publicado en Therapeutic Advances in Infectious Disease y una investigación en Tobruk University Journal of Medical Sciences, estas son algunas afecciones que podrían empeorar:
- Accidente Cerebrovascular e Infarto: La exposición a corto plazo a la contaminación del aire incrementa la coagulación sanguínea y la viscosidad del plasma, elevando el riesgo de muerte cardiovascular.
- Cáncer de pulmón: Las partículas tóxicas provocan estrés oxidativo e inflamación crónica en el tejido pulmonar, lo que crea un ambiente ideal para que el tumor crezca más rápido.
- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Las partículas tóxicas irritan los bronquios que ya están dañados, aumentando la inflamación y cerrando aún más el paso del aire, lo que provoca una sensación de asfixia.
- Infecciones bacterianas: En zonas con alta polución ambiental y del agua, padecimientos como la tuberculosis alcanzan prevalencias elevadas, superando el 27%.
- Falla renal aguda: La exposición a químicos industriales y contaminantes en el entorno provoca lesiones renales graves, siendo los niños el sector más afectado.
- Tuberculosis: Se dispara significativamente, alcanzando una alta prevalencia en zonas con acumulación de desechos y mala calidad del aire.
- Diabetes: Contaminantes como el BPA alteran el metabolismo de la glucosa y la función tiroidea, complicando el control del azúcar.

¿Cómo la mala calidad afecta la salud?
Respirar en días de contingencia equivale a inhalar un cóctel químico que detona estrés oxidativo e inflamación generalizada en el cuerpo. El organismo reacciona ante invasores microscópicos que alteran el funcionamiento normal de las hormonas y el procesamiento de la energía.
Según una investigación en Frontiers, así se ve afectado el sistema interno:
- Metabolismo y Diabetes: La exposición a partículas finas altera los niveles de glucosa en la sangre. Existe un efecto que facilita el aumento de peso, especialmente en hombres mayores de 40 años.
- Disrupción Hormonal: Químicos como el Bisfenol A (BPA) interfieren con la tiroides y se vinculan a trastornos del desarrollo o al síndrome de ovario poliquístico.
- Daño Neurológico: Los metales pesados como el plomo generan neurotoxicidad, lo que deriva en ansiedad, irritabilidad y un deterioro cognitivo progresivo.
- Multimorbilidad: Vivir bajo aire sucio incrementa el riesgo de padecer dos o más enfermedades crónicas simultáneamente, afectando los sistemas respiratorio y cardiovascular.

¿Cuál es la conexión entre la contaminación en el aire y las enfermedades cardiovasculares?
El corazón es uno de los órganos que más sufre ante la presencia de partículas finas (PM2.5), las cuales entran directamente al torrente sanguíneo debido a su tamaño microscópico. Esta invasión vuelve la sangre más espesa y propensa a formar coágulos que pueden resultar letales en pocas horas.
Esto causa la contaminación en el sistema cardiovascular, según las fuentes mencionadas:
- La exposición a corto plazo a partículas PM10 y PM2.5 aumenta la viscosidad del plasma, elevando drásticamente el riesgo de sufrir derrames cerebrales.
- La contaminación activa las plaquetas y acelera la coagulación. Esto facilita la trombosis y bloquea el flujo sanguíneo incluso en personas aparentemente sanas.
- Hipertensión Arterial: La exposición continua a metales pesados en el ambiente mantiene al organismo en un estado de alerta constante que eleva la presión arterial de forma crónica.
- Mortalidad prematura: En regiones con polución persistente, la carga de mortalidad cardiovascular es mayor debido al debilitamiento acumulado de todo el sistema circulatorio.

¿Qué evitar hacer al aire libre cuando hay contingencia?
Ante la alerta de contingencia, la mejor defensa consiste en reducir la exposición a los picos de ozono. Las autoridades activan fases preventivas para limitar acciones que comprometan la capacidad respiratoria de la población.
De acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México (CDMX), estas son las recomendaciones para reducir los daños a la salud:
- Ejercicio físico: Es necesario suspender cualquier entrenamiento en exteriores entre las 13:00 y las 19:00 horas, ya que la hiperventilación aumenta la inhalación de contaminantes.
- Eventos masivos: Resulta recomendable evitar espectáculos o reuniones cívicas bajo el sol; niños y adultos mayores deben permanecer en interiores para resguardar sus vías respiratorias.
- Carga de combustible: Procurar llenar el tanque del auto después de las 18:00 horas evita que los vapores se evaporen con el calor y generen más ozono en la atmósfera.
- Productos químicos: No se deben usar pinturas, aerosoles o aromatizantes durante la contingencia, pues sus solventes empeoran la calidad del aire dentro y fuera del hogar.
Priorizar la estancia en interiores durante los picos de ozono y evitar actividades que exijan un esfuerzo respiratorio mayor son acciones fundamentales para cuidar la salud del sistema cardiovascular.
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