¿Y qué si consumían drogas?

Es importante recordar que, en una sociedad democrática y justa, toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.En los últimos días, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha generado nuevamente profunda controversia e indignación al ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

  • Es importante recordar que, en una sociedad democrática y justa, toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

En los últimos días, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha generado nuevamente profunda controversia e indignación al hablar sobre los trágicos eventos en Celaya y en Salvatierra, Guanajuato, donde gente armada atacó a dos grupos de jóvenes, dejando varios muertos y heridos. En lugar de condenar enérgicamente estos actos de violencia, el Presidente decidió tomar un camino desafortunado al insinuar que los muchachos atacados podrían haber estado involucrados en actividades delictivas relacionadas con el consumo de drogas.

Esta reacción del Presidente ha generado indignación e incredulidad en muchos sectores de la sociedad. En lugar de mostrar empatía y solidaridad con las víctimas y sus familiares, el líder del país optó por una postura que parece criminalizar a los jóvenes que fueron víctimas de un acto violento.

Es importante recordar que, en una sociedad democrática y justa, toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Acusar a los agredidos de consumir drogas sin pruebas contundentes no sólo es irresponsable, sino que también perpetúa estereotipos dañinos y perjudica la dignidad de las víctimas y de sus familias. Pero, además, incluso si las consumían (que, según los reportes toxicológicos de Celaya no fue el caso), ¿merecían morir acribillados a manos del crimen organizado?

Porque las declaraciones de AMLO criminalizan a las víctimas y contribuyen a la estigmatización de los jóvenes que consumen drogas. Esto puede tener un impacto negativo en la búsqueda de justicia para las víctimas y en la prevención de la violencia.

Es importante recordar que los jóvenes asesinados eran personas, no delincuentes. Tenían sueños, familias y amigos que los amaban. Su muerte es una tragedia que nos debe indignar a todos.

En lugar de criminalizar a las víctimas, AMLO debería enfocarse en encontrar a los responsables de la masacre y en garantizar que se haga justicia. También debería implementar políticas públicas para prevenir la violencia no sólo en Guanajuato, sino en todo el país. Recular de una vez por todas de su fallida estrategia (a la luz de todos los datos nacionales) de “abrazos, no balazos” porque, mientras él tiende los brazos, los criminales tienden las balas hacia la ciudadanía. Las declaraciones de AMLO son un recordatorio de que el Presidente sigue sin entender la magnitud de la crisis de violencia que vive México. Su estrategia de seguridad, basada en la “austeridad republicana” y en la “reconciliación”, ha fracasado estrepitosamente.

Es urgente que AMLO cambie de estrategia y adopte un enfoque más integral que combine la seguridad pública con la justicia social y la prevención de la violencia.

Esperamos que no sólo él, sino todas las autoridades reflexionen sobre sus palabras y adopten posturas más empáticas y constructivas. Los jóvenes que fueron atacados merecen justicia, protección y apoyo, no acusaciones infundadas que sólo sirven para empeorar su situación.

  • ¿Qué tan “humanistas” resultan estos episodios, desde el ángulo que se les estudie? En serio.

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