Unidad: el escudo
Donald Trump ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: amenazar. En su reciente serie de anuncios dejó claro que retomará su política de deportaciones masivas, militarizará aún más la frontera con México y, para rematar, impondrá aranceles unilaterales a los productos ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Donald Trump ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: amenazar. En su reciente serie de anuncios dejó claro que retomará su política de deportaciones masivas, militarizará aún más la frontera con México y, para rematar, impondrá aranceles unilaterales a los productos mexicanos si no se cumplen sus exigencias migratorias y de seguridad. El déjà vu de 2019, cuando Trump amagó con una guerra comercial si México no frenaba el flujo migrante, está de regreso.
Sin embargo, la respuesta del país esta vez ha sido distinta. La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), integrada por mandatarios de todos los partidos, emitió un comunicado en el que se subraya la necesidad de unidad y coordinación ante los embates externos. A nivel legislativo, el Congreso de la Unión ha cerrado filas en la defensa de la soberanía nacional.
Pero la unidad no debe quedarse en el ámbito gubernamental. Para resistir el vendaval trumpista, México necesita una estrategia de nación, una defensa conjunta que involucre al sector privado, la academia, los medios de comunicación y el ámbito cultural. No es un asunto de partidos ni de ideologías, es la estabilidad económica, la seguridad fronteriza y la dignidad del país lo que está en juego.
Uno de los anuncios más preocupantes de Trump ha sido su intención de imponer aranceles a productos mexicanos si considera que México no coopera con sus demandas. Esta política no sólo afectaría las exportaciones automotrices y agroindustriales —sectores clave en la economía—, sino que pondría en jaque la llegada de nuevas inversiones derivadas del nearshoring. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Coparmex y otras cámaras industriales tienen que estar a la altura del desafío. Más allá de negociar discretamente con Washington, deben defender públicamente el papel de México como socio estratégico y no como un simple proveedor sujeto a chantajes políticos. Altagracia Gómez presentó ya el ambicioso Plan México: todos tenemos que entender que sólo así podremos poner a México a buen resguardo.
El discurso migratorio de Trump es simple: “México debe hacer más para detener el flujo de migrantes o enfrentará consecuencias económicas y militares”. En otras palabras, el país está atrapado en una doble presión: por un lado, contener el éxodo de personas que atraviesan su territorio y, por otro, lidiar con la amenaza de sanciones si no cumple con esas exigencias. Aquí es donde la unidad nacional se vuelve crucial. México no puede seguir improvisando en política migratoria ni actuar sólo como un muro de contención para EU. Se necesita una estrategia integral que proteja los derechos de los migrantes sin dejar que la agenda de Washington dicte las reglas.
La seguridad es otro punto delicado. Trump ha insinuado, en más de una ocasión, que estaría dispuesto a intervenir militarmente en territorio mexicano para combatir a los cárteles.
No es la primera vez que México enfrenta los embates de Washington (y particularmente los de Trump) y la experiencia ha demostrado que la respuesta más efectiva viene cuando el país actúa con una sola voz. En este sentido, el papel de los medios de comunicación será también fundamental.
No se trata de caer en nacionalismos vacíos ni de convertir la cobertura en una batalla de consignas, sino de informar con claridad sobre los riesgos y las estrategias posibles. Los medios deben dar espacio a expertos en comercio, relaciones internacionales y seguridad. La academia también tiene una gran responsabilidad. Universidades, centros de estudios y especialistas en política exterior deben generar conocimiento útil para la toma de decisiones. México necesita análisis serios sobre los escenarios posibles y estrategias para mitigar los impactos negativos del regreso de Trump.
El ámbito cultural tampoco puede quedar al margen. Durante el primer mandato de Trump, artistas, escritores y cineastas mexicanos jugaron un papel clave en la defensa de la imagen del país en el exterior. El momento exige unidad. No la unidad artificial de los discursos políticos, sino una auténtica coordinación entre todos los sectores del país. La fragmentación interna sólo debilitaría la posición de México ante EU y facilitaría que Trump imponga sus condiciones sin resistencia.
Pongámosle pausa a la polarización: México nos necesita a todos. Si algo nos ha enseñado la historia es que, cuando México enfrenta un enemigo externo con cohesión y estrategia, es capaz de salir adelante. Esta vez no será la excepción.