Todo queda en familia

En el Senado le dieron el sí a Sheinbaum para que tuviera su reforma, pero con ocho años de margen para no alterar sus propios planes de perpetuidad. ¡Genios del engaño!

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

El Senado se encargó. Las dinastías políticas pueden dormir tranquilas. Su fuero está garantizado. Y es que, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum había propuesto esta reforma con la intención de marcar un antes y un después en la política mexicana y ser recordada como la mandataria que rompió con las dinastías y saneó el servicio público de “herencias políticas”, los principales beneficiarios de esta añeja y tóxica tradición se encargaron de darle otros varios añitos a su “negocio familiar”.

¿Qué pasó? Pues que el Senado aprovechó la letra chiquita y metió la fecha mágica de 2030. Así, le dieron el sí a Sheinbaum para que tuviera su reforma, pero con ocho años de margen para no alterar sus propios planes de perpetuidad. ¡Genios del engaño! Al final, aprobaron la reforma con una sonrisa cómplice y un “sí, pero no”, que asegura que las dinastías sigan vivitas y coleando.

En un despliegue magistral de cinismo político, el Senado mexicano aprobó ayer la tan cacareada reforma contra el nepotismo propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum. ¿El pequeño detalle? No entrará en vigor sino hasta 2030, dando a los clanes familiares que infestan la política nacional un generoso quinquenio para seguir repartiéndose el pastel del poder como si fuera una reunión familiar de Navidad.

La iniciativa, que originalmente buscaba prohibir que familiares directos se sucedieran en cargos públicos a partir de 2027, fue hábilmente “ajustada” por los senadores de Morena y sus aliados. Con 97 votos a favor y 26 en contra, decidieron que el nepotismo es malo, pero no tan malo como para renunciar a él de inmediato.

Esta maniobra maestra fue orquestada por el coordinador de Morena, Adán Augusto López, y su colega del Verde, Manuel Velasco, quienes, aparentemente, consideraron que cinco años más de nepotismo son un precio razonable por la “unidad del movimiento”. Después de todo, ¿qué son unos añitos más de dinastías políticas entre amigos?

Gracias a esta prórroga, figuras como Félix Salgado Macedonio y Saúl Monreal podrán aspirar tranquilamente a las gubernaturas de Guerrero y Zacatecas en 2027, siguiendo los pasos de sus familiares, que actualmente ocupan esos cargos. Porque, aparentemente, el talento político en México es un asunto genético.

Los Monreal, los Yunes, los Murat, los Moreira, los Alcalde, los Batres y demás familias que han convertido la política en un negocio familiar pueden respirar tranquilos. Tienen hasta 2030 para asegurarse de que cada primo, sobrino y cuñado tenga su lugarcito en el gobierno. ¿Quién necesita meritocracia cuando tienes un árbol genealógico bien conectado?

La presidenta Sheinbaum, quien propuso esta reforma como un paso hacia la equidad y la justicia en la política mexicana, debe estar encantada de ver cómo su iniciativa ha sido tan hábilmente “mejorada” por los legisladores. Después de todo, ¿qué mejor manera de combatir el nepotismo que dándole cinco años más de vida?

En fin, queridos mexicanas y mexicanos: marquen sus calendarios para 2030. Ése será el año en que, finalmente, el nepotismo será cosa del pasado en la política nacional. Mientras tanto, disfruten del espectáculo familiar que seguirá desarrollándose en los pasillos del poder. Total, ya nos hemos acostumbrado a que la política mexicana sea un asunto de familia.

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