La CNTE como polvorín

Cuando a la CNTE se le acabó el veinte o, más bien, los veintes, es decir, cuando le quitaron el dinero y le congelaron las cuentas con las que operaba, comenzó su debacle. Pero también su radicalización. Ayer, Carlos Loret de Mola bien escribía sobre ese proceso que ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Cuando a la CNTE se le acabó el veinte o, más bien, los veintes, es decir, cuando le quitaron el dinero y le congelaron las cuentas con las que operaba, comenzó su debacle. Pero también su radicalización. Ayer, Carlos Loret de Mola bien escribía sobre ese proceso que le siguió a la pérdida del poder del que tanto abusó la organización liderada por Rubén Núñez: “La CNTE está pasando por un mal momento en su historia. Quizá vive su tiempo más crítico: baja popularidad, poco arraigo social, menos dinero que nunca y escaso control político”, pero, como también apuntó Loret, esto no ha impedido que la Coordinadora siga operando en algunas partes del país, hoy, decía, su bastión se ubica en uno de los estados más pobres: Chiapas.

De todos es sabido lo lamentable que ha sido el comportamiento de la disidencia magisterial. Es incomprensible que hayan sido tantos años en que se les permitió hacer lo que se les diera la gana. Paros, marchas y manifestaciones que, lejos de significarles una sanción, se convertían en más prebendas y en un salario que no se tocaba nunca, dieran o no clases. El cambio de ubicación de su cuartel general —a Chiapas— se hizo con la intención de poner de rodillas a otro gobierno estatal que ya no fuera el de Oaxaca, como parásitos que buscan nuevo huerto cuando el árbol que chupaban se ha secado. “El asunto se pone peor, según los órganos de inteligencia federales, porque movimientos de cafetaleros que han visto desplomarse el precio de su producto, transportistas afectados por la deuda del gobierno con ellos y hasta grupos de indígenas históricamente agraviados empiezan a agruparse en torno a la Coordinadora”, agregaba mi colega.

Evidentemente, el recorte a su caja chica (que era el IEEPO oaxaqueño), la implementación de las sanciones previstas por la Reforma Educativa (los descuentos y los despidos) y, sobre todo, el fin de todas las prebendas y corruptelas, como la venta de plazas, las comisiones y los puestos de aviadores, han llevado a la Coordinadora a radicalizar sus acciones, terminando con actos tan extremos como los que vimos en Comitán. Pero no sólo fueron maestros los que participaron en las agresiones y actos de  humillación hacia las maestras chiapanecas que no quisieron sumarse a las protestas. Le pregunté al respecto ayer mismo en Excélsior TV al secretario de Educación, Aurelio Nuño, a lo que me contestó: “El día de ayer fue detenido uno de los que participó en este indignante e inaceptable caso de barbarie que vimos ayer en Comitán y tendrán que responder ante la ley, sean maestros o no. Hay que decir que la organización que participó tiene estrechos vínculos con la Coordinadora, por eso estaban apoyando el paro (...) Todos hemos condenado la absoluta barbarie que, desafortunadamente, ha existido porque así lo han fomentado algunos de los líderes de la CNTE, creo que es evidente —lo han sacado en diversos medios de comunicación— cómo ellos han incitado estas prácticas y no las han condenado. Además, desafortunadamente no es la primera vez que sucede, ya lo han hecho en otras ocasiones. ¿Qué es lo que buscan? Como ya no tienen los controles que antes tenían y los maestros ya no los siguen, pues ahora están buscando infundir miedo por la vía del terror...”, evidentemente, refiriéndose a los maestros que fueron violentados por no apoyar el paro de labores.

Estos actos de barbarie, como los llamó el titular de la SEP, más aquella estrategia parasitaria con la que comenzaron a operar, son las formas con las que la CNTE pretende avivar todos los fuegos que se pueda para intentar doblegar a las autoridades, que bien han hecho en condicionar el diálogo a que la disidencia cumpla con lo más elemental: la ley, que regresen a las aulas y que dejen de hacer llamados a la violencia.

La CNTE sólo busca la forma de continuar con la enfermedad que las autoridades tratan de sanar. Lo peligroso es que comienza a utilizar estrategias que, en un país tan lastimado como el que tenemos, pueden, efectivamente, exacerbar la confrontación. Desde hace meses López Obrador (el experto en todos los incendios) le ha dado su respaldo a la Coordinadora. Y no es de extrañar si tomamos en cuenta no sólo las elecciones de este domingo, sino su larguísimo andar —de 16 años ahora—hacia la Presidencia.

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