Adiós, Pacto

Los cinco acuerdos en que se dividió el Pacto por México tienen un año para cubrir sus promesas.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Ayer, César Camacho Quiroz en el chacoteo con reporteros, que le siguió a la ceremonia donde se conmemoró en la sede nacional del PRI un aniversario más del inicio de la Revolución Mexicana, aseguró que el Pacto por México llegará a su fin en 2014, por ahí del segundo semestre. Sería —dijo— el cumplimiento de los 95 compromisos escritos en el documento el que marcaría el final.

Recordemos cuando aquel 2 de diciembre de 2012, apenas un día después de la toma de posesión, tuvimos un Castillo de Chapultepec como escenario de la firma de un documento histórico. Por primera vez, las principales fuerzas políticas del país más la Presidencia de la República acordaban cambios en beneficio del país, que estarían sacudidos de cualquier tipo de mezquindad o interés particular. Sacar, pues, reformas con la mayor facilidad, previa discusión de las iniciativas.

Los primeros pasos del Pacto fueron en alfombra tersa. Fotos, saludos y acuerdos que, como no habíamos visto en mucho tiempo, unieron al PRI, al PAN, al PRD y hasta al PVEM.

La reforma educativa fue el primer triunfo que, además, se aderezó con la detención de Elba Esther Gordillo. Aunque también se convirtió en dolor de cabeza con la llegada de la CNTE al Distrito Federal y sus manifestaciones que no cesan, a pesar de que no se dio marcha atrás en la ejecución de la reforma y los cambios que implica que, evidentemente, van en contra de los intereses de la Coordinadora.

Después, llegaron otras victorias más: telecomunicaciones, deudas estatales y la miscelánea fiscal. En esta última se tuvieron complicaciones y el Pacto enfrentó por primera vez condiciones que pintaban para la ruptura.

Y es que, aunque al inicio se mantuvo la cordialidad con la que se presentaban las iniciativas en los primeros meses del sexenio, al paso de los meses, a los firmantes —y que también le hacen de oposición— les fue más complicado esconder sus intereses. El PAN se atrincheró y hasta marcó unidad, a pesar de sus diferencias internas, para votar en contra de la hacendaria. El PRD apoyó al PRI, y el panorama evidente nos pinta que ahora para la discusión de la energética será el sol azteca quien se irá a pelear a su esquina.

Los cinco acuerdos en que se dividió el Pacto por México: para una sociedad de derechos y libertades; para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad; para seguridad y la justicia; para la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, y para la gobernabilidad democrática, en lo dicho por Camacho Quiroz, tienen un año para cubrir sus promesas.

Aunque la víspera nos dice que dos de las discusiones fuertes que esperan, la energética y la político- electoral, podrían llevar al fin del Pacto antes de lo previsto. O, al menos, dejará a los firmantes cansados del acuerdo, que a lo dicho por el dirigente nacional priista, no hay por ahora intención de un Pacto reloaded. Y entonces, a la política de siempre.

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