Tráfico y calidad de vida

Leí en su portal una nota en la que un reciente informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) expone la magnitud de la crisis de movilidad en la Zona Metropolitana del Valle de México.

El estudio reveló que el tráfico genera un costo promedio de más de diez mil pesos anuales por habitante y provoca la pérdida de 211 horas al año, cifra equivalente a casi nueve días completos atrapados en el tránsito. Este dato me dejó reflexionando mucho, ya que nunca me había puesto a pensar todo el tiempo que perdemos en los traslados y mucho menos en que esto tuviera un costo monetario.

Además, este deterioro se agrava de manera drástica para la población del Estado de México, cuyos habitantes destinan de tres a seis horas diarias a traslados hacia centros de trabajo o estudio en la Ciudad de México, lo que naturalmente colapsa las vías de acceso durante las horas pico de la mañana y la noche. 

Creo que la problemática radica principalmente en la falta de eficiencia del sistema de transporte, pues aunque la ciudad y parte de la entidad mexiquense cuentan con una red de Metro extensa y estructuralmente conectada, su operación cotidiana enfrenta fallas de mantenimiento y constantes interrupciones que merman su capacidad real de servicio. 

A su vez, esta ineficiencia fomenta el uso masivo de autos particulares o taxis por aplicación ante la falta de alternativas viables de transporte público, mientras que el uso de la bicicleta se mantiene en niveles marginales debido a la escasez de infraestructura segura y a las distancias de la periferia. 

Todo lo anterior nos da como resultado las cifras de arriba; sin embargo, la deficiencia en la planeación y gestión de la movilidad no sólo genera una pérdida de productividad económica, sino que también erosiona directamente la calidad de vida y el bienestar familiar de millones de mexiquenses y capitalinos al reducir de forma sistemática su tiempo de descanso (sueño) y convivencia porque, literalmente nos la vivimos en el tráfico y traslados. Terrible.

SANTIAGO GONZÁLEZ

CIUDAD DE MÉXICO