El Paquete Económico para 2027 deja ver algo muy claro: el gobierno entendió que la seguridad no se resuelve con discursos en las calles. La apuesta política de fondo es mucho más práctica y va directo a dos frentes: respaldo total a las Fuerzas Armadas en puntos clave y asfixiar el dinero del narcotráfico.
Al subir el presupuesto para defensa y tareas de seguridad, el mensaje hacia el Congreso y hacia afuera del país es contundente. Recuperar el control de puertos, costas, aduanas y carreteras estratégicas necesita de Marina, Defensa y Guardia Nacional. No es militarizar por capricho; es aceptar con realismo político que hoy el Estado sólo puede sostener la gobernabilidad en las zonas más golpeadas si cuenta con instituciones disciplinadas y con capacidad operativa real.
A eso se suma golpear donde de verdad les duele: congelar cuentas, rastrear operaciones financieras con tecnología y frenar el lavado de dinero. Asignar recursos es una buena decisión política, pero el verdadero examen no está en el papel del presupuesto. El reto está en que ese dinero se note en investigaciones sólidas, juicios bien armados y, sobre todo, en calles donde la gente vuelva a vivir tranquila.
LUIS ERNESTO COSS Y LEÓN NAVARRETE
EL MARQUÉS, QUERTÉTARO
