Explicaciones sobre la maldad

Entre los muchos actos de violencia ocurridos en fechas recientes, fueron asesinadas cuatro jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), entre ellos el de una chica española en Cuautla.  

Las estadísticas indican que en México ocurren 10 feminicidios diariamente, y lo confirman las noticias que todos los días reportan casos de mujeres cuyos cuerpos aparecen tirados en cualquier parte, después de haber sido violadas, torturadas y víctimas de un sufrimiento indescriptible. 

Los delincuentes ya no se conforman con robar o abusar sexualmente, parecería que necesitan actuar con saña y derramar sangre para sentirse satisfechos.

¿Cómo explicar estos actos de maldad? Hay quienes dicen que la causa se encuentra en la impunidad, ya que la gran mayoría de los delitos no son castigados y eso alienta a los delincuentes a cometerlos. Según esto, la culpa es de nuestro pésimo sistema de justicia incapaz de aplicar la ley. 

Aceptando que lo anterior es cierto, me parece que la explicación va más allá. No me imagino que el asesino decida matar a alguien simplemente porque supone que no será castigado. Yo pienso que la causa de fondo radica en la maldad, entendida como la pérdida de los valores y principios que nos identifican como seres humanos.

Hace tiempo publiqué un breve ensayo en el que afirmo que esta clase de criminales forman una “sub especie humana”. Porque nada tienen de humano el secuestrador que mutila, tortura y asesina a su víctima ni el sicario que mata por encargo a cambio de dinero ni el violador de una niña. Son seres humanos solamente en el aspecto biológico, pero no personas verdaderamente humanas a la luz de los valores éticos, cívicos, religiosos o espirituales que sustentan la vida en sociedad. 

Sin duda, esta sub especie no surgió de la nada, sino de un entorno carente de oportunidades de educación, de trabajo, de acceso a la cultura y a la formación ética. Esto a su vez se explica porque, durante muchos años, los gobiernos no han trabajado en favor del desarrollo de las personas ni han combatido la violencia criminal. En cambio, su principal objetivo ha sido concentrar el poder político, en complicidad con la delincuencia organizada, que los financia con enormes cantidades de dinero.

Los ciudadanos sólo tenemos el poder de nuestro voto, y ahora, ante la tremenda violencia que ha dañado a muchas familias, debemos ejercerlo para elegir gobiernos que realmente cumplan su misión esencial que es proteger a la sociedad.

CARLOS VÁZQUEZ BAEZA

CUERNAVACA, MORELOS