Los fixers y doers de López Obrador
Implementar un plan de gobierno tan ambicioso como el que Andrés Manuel López Obrador propone requiere armar una maquinaria compleja que asegure el control de recursos que hoy se encuentran en manos de otras fuerzas políticas. Para ello, se deberán tener tres actores clave: fixers, doers (hacedores) y administradores ¿Quiénes serán estas personas clave en el gobierno de AMLO?
El primer paso para identificar qué tan exitoso será el proceso de implementación de la agenda del nuevo gobierno es saber qué perfiles lo harán. Y con ello no me refiero a los cargos, sino a la habilidad política y técnica de quien lo haga. Sus incentivos, agendas, recursos y competencias serán determinantes para que AMLO lleve a cabo la transformación que busca.
Un primer elemento clave para AMLO serán sus administradores. Los encargados de dirigir la implementación de la agenda de gobierno.
Sus esfuerzos iniciales estarán en el diseño de política pública y su principal característica será la lealtad. La única forma en la que AMLO podrá asegurar la congruencia en su plan de gobierno será que estas personas tengan visibilidad y responsabilidad personal por sus acciones, así como los recursos para lograrlo.
El más importante elemento de éxito de los administradores de AMLO será su flexibilidad para encontrar soluciones cuando la adversidad surja. Su flexibilidad dependerá de su conocimiento táctico y su experiencia. Deberán ser capaces de ver “la foto completa”, comunicarse efectivamente con los “hacedores” y motivarlos para lograr sus cometidos.
Identifico que perfiles como Olga Sánchez Cordero y Zoé Robledo probablemente estén bien posicionados para tener este encargo. Sin embargo, me inclino a pensar que, dado el gusto de AMLO por administrar él mismo muchas de las decisiones de gobierno, no dará mucho juego a sus colaboradores.
El principal riesgo del gobierno de AMLO provendrá de la fragilidad política que surge cuando el poder ejecutivo administra directamente del plan de gobierno.
Un segundo perfil que vale la pena analizar son los hacedores o doers, estos harán que las cosas sucedan; la burocracia de piso. Para estar motivados, los hacedores requerirán de incentivos que, los primeros años, provendrán de su afinidad ideológica. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, en el mediano plazo, como en cualquier trabajo, los incentivos tendrán que provenir de buenos salarios, de que se les pidan actividades con tiempos realistas de implementación y de que cuenten con personal de apoyo debidamente capacitado.
El segundo riesgo para AMLO provendrá de que no logre crear una cultura laboral dentro del gobierno que retenga talento. Y que, por tanto, comience a operar con una burocracia de piso frustrada. La frustración de la burocracia es peligrosa. Puede desencadenar estrategias de boicot conscientes o inconscientes, resistencia pasiva y las fugas de información. Será imposible realizar una transformación del país sin una fuerza laboral que se sienta bien compensada y descansada.
En las más altas posiciones de doers destacarán personas como César Yáñez, pero en general serán varias personas, ya que AMLO no tiende a confiar en crear a alguien omnipotente.
Finalmente, los fixers de AMLO, aquellos que hablarán y tenderán puentes con la oposición son muy claros. Serán los que intervendrán en el proceso para ganar los elementos de cambio que no tiene Morena y que debe encontrar en otras esferas.
Alfonso Romo jugará un papel prioritario hablando con los empresarios y las élites económicas; Tatiana Clouthier usará sus redes para tender puentes hacia el talento joven y posiblemente también ciertas alas del PAN más tradicional.
El enlace con el PRI será Monreal; y todos los asuntos de la Ciudad de México serán vistos a través de Claudia Sheinbaum. Yeidckol, Encinas y Ebrard también serán parte de este círculo interno de confianza, así como los líderes de Morena, en ambas cámaras, y los coordinadores estatales.
Pienso que será entre los fixers donde más conflicto político exista.
El tercer riesgo es que gravitarán, irán y vendrán algunas voces de la izquierda más conservadora, a la par de voces progres. Me parece que AMLO tomará decisiones caso por caso sobre qué voces serán más o menos escuchadas a lo largo del sexenio.
Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard
Twitter: @Viri_Rios
