En memoria de Pancho Garfias, gran amigo, excelente periodista.
El sábado 10, Alfonso Torres Hernández, maestro del estado de Hidalgo, publicó en Milenio “El SNTE: la seducción del poder político”, en el que critica a Alfonso Cepeda Salas. Torres describe las maniobras mediante las cuales pospuso las elecciones del Comité Ejecutivo Nacional y de las secciones sindicales hasta después de los comicios de 2027, con el argumento de evitar que “se vean influenciados por cuestiones electorales” o que el sindicato sea utilizado como “botín político”. Su reclamo es claro: la decisión contraviene la Ley Federal del Trabajo y los estatutos del propio sindicato. A su juicio, este “acuerdo” envía a los agremiados un mensaje de impunidad y desprecio hacia las voces disidentes, cada vez más numerosas.
El título de la pieza despertó en mi memoria ideas de Michel Foucault sobre la fascinación por el poder. Recurrí a mis apuntes y rescaté esta cita de la Historia de la sexualidad: “El poder pesa, cala, produce cosas, induce placer, forma saber y produce discursos”. El poder seduce. Con esta noción y otras que recuerdo de Vigilar y castigar, pensé que el poder de Alfonso Cepeda Salas, y antes el de Elba Esther Gordillo y de Carlos Jonguitud Barrios, emergió de aquella promesa de protección al establecerse el SNTE. El sindicato se presentó como un refugio frente a la precariedad y los abusos de los distintos gobiernos. A cambio de lealtad y disciplina, ofreció seguridad laboral, prebendas, servicios y la ilusión de pertenencia a una colectividad protegida.
Además de la alianza, de aparente subordinación entre la dirigencia del SNTE y Morena, que abona al argumento de impunidad que denuncia Torres, estoy convencido de que en el SNTE buena parte de los afiliados interiorizaron la lealtad a los líderes nacionales y locales. No obedecen sólo por temor, sino porque adoptan como propia la narrativa de los líderes. La identidad de los trabajadores de la educación básica queda subordinada a las siglas y a las directrices del aparato sindical. En innumerables charlas con docentes de diversas partes del país, aprecié un sentido de gratitud o de dependencia afectiva hacia el liderazgo. Aceptan el discurso del normalismo mexicano, de la época del nacionalismo revolucionario.
Foucault advertía que los poderes instituidos prosperan cuando logran integrar a los ciudadanos (o a los afiliados, en el caso de los sindicatos) en el mantenimiento de su propia organización. Muchos maestros son seducidos por la comodidad de delegar la política. Aceptan que los líderes piensen, negocien y decidan por ellos, para no tomar el riesgo de un enfrentamiento con el gobierno. Se dirá que este enunciado no se aplica a los maestros disidentes que se agrupan en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Sin embargo, en sus territorios, la CNTE consolidó un orden interno en el que el control corporativo se disfraza de representación democrática.
Los líderes de la facción mayoritaria, como los de la CNTE, monopolizan la información sobre escalafones y derechos. Son los dueños de un saber que no se democratiza. Por el contrario, se convierte en un instrumento de poder y negociación, exclusivo de la élite dirigente, para mantener a las bases dependientes y seguir controlando su trayectoria profesional.
A pesar de ello, como han señalado otros autores, donde hay poder, hay resistencia. Torres argumenta que los líderes no hacen mucho “para resolver el escaso presupuesto para atender y estimular la labor docente, administrativa y de apoyo con promociones, reconocimientos, mejores prestaciones y un salario que se corresponda con la importancia de la labor educativa”.
No importa que Cepeda Salas y los suyos violen la ley; son aliados de Morena y disfrutan de su protección. Pero cada vez más docentes dejan de obedecer y reclaman sus derechos. Los días del corporativismo no están contados, pero cada vez es menos seductor.
RETAZOS
Se liquida el Centro de Estudios Educativos, una institución fundada en 1963 bajo el liderazgo de Pablo Latapí. Fue pionera en la investigación educativa en América Latina. La Universidad Iberoamericana se encargará de su acervo.
