Hay un Gobierno Mexicano de Excelencia (que están matando)
Quien diga que todo el gobierno mexicano es malo no conoce el Servicio Exterior Mexicano. Su profesionalismo deja boquiabiertos. La razón: han creado un sistema de contratación por mérito, no por razones políticas. El problema: silenciosamente se le desmantela, como se hace con el servicio profesional de toda la administración pública. El desmantelamiento debe impedirse, pues será altamente nocivo para implementar el Sistema Nacional Anticorrupción.
Comienzo mi artículo esta vez compartiéndoles una historia personal.
Esta semana, estando en Nicaragua la policía comenzó a seguirme. Me di cuenta cuando, estando en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de ese país, se me informó que las autoridades estaban esperándome en la recepción diciendo que había entrado al país con un pasaporte falso. Cuando bajé a tratar de hablar con ellos se habían ido. Funcionarios del BID me recomendaron que llamara al consulado mexicano de inmediato. Recientemente un estudiante mexicano había sido detenido e incomunicado por dos semanas por las autoridades nicaragüenses, y algunos periodistas internacionales habían sido expulsados del país. Yo estaba en el país con mi pareja, como turista y aprovechando para realizar algunas entrevistas con funcionarios internacionales para alimentar mi investigación. Mi pasaporte no había expirado, de hecho lo había renovado un día antes de entrar a Nicaragua. Temerosa llamé a la embajada para pedir su consejo. Con el más alto profesionalismo, el equipo consular de Nicaragua me atendió y aconsejó que saliera del país de inmediato.
Los servidores públicos de carrera del Servicio Exterior Mexicano me ayudaron a reunirme con mi pareja, me apoyaron cuando nerviosamente compré los boletos de avión para ambos e incluso generosamente nos pidieron unos sándwiches para comer mientras esperábamos para ser transportados al aeropuerto. La capacidad, dedicación y generosidad de mis compatriotas me dejó boquiabierta.
Esta historia es relevante porque la principal característica que une a los funcionarios que me asistieron es que son resultado de un proceso riguroso de contratación que favorece el mérito y la experiencia, por encima de las razones políticas. Un servicio profesional de carrera que no está siendo propiamente cuidado.
El número de funcionarios del Servicio Exterior Mexicano es el mismo que en 1975, a pesar de que las necesidades consulares se han incrementado. Muchas de las plazas que debieran ser otorgadas al servicio profesional son ahora otorgadas por medio de “nombramientos político-administrativos”, es decir, por designio del jefe en turno.
En otras instancias federales, la contratación por mérito también está siendo ignorada. A pesar de los grandes avances que se habían logrado durante la última década para crear un sistema de contratación por mérito monitoreado por la Secretaría de la Función Pública, recientemente el uso de este sistema se ha estancado. Del total de funcionarios públicos federales, sólo 28 mil 721 son funcionarios de carrera (RHNET, 2016). Esto no es nada. Tan sólo en la Secretaría de Hacienda existen 54 mil 948 plazas (PEF, 2016). El número es, además, menos del que se tenía en 2015.
Permitir el silencioso desmantelamiento de funcionarios públicos contratados por mérito para dar paso a la discrecionalidad atenta contra nuestra lucha contra la corrupción y nuestra meta por mejorar la calidad del gasto público. La costumbre de tener burócratas sindicalizados, elegidos por amigazgos, y poco productivos debe erradicarse.
Como mexicanos debemos exigir más y mejores funcionarios públicos. Funcionarios como el embajador Miguel Díaz Reynoso, y su equipo, integrado por las personas que amablemente me apoyaron cuando más lo necesitaba: Pedro Valderrama, Ana Paula Martínez y Eyleen Mendoza. Funcionarios como el embajador José Luis Alvarado y Cynthia Moreno, con quienes tuve la oportunidad de trabajar de cerca en Haití.
Enhorabuena por el Servicio Exterior Mexicano, que siga creciendo y mejorándose, que nunca se le desmantele. Es un orgullo de nuestro país del que no podemos prescindir.
