XV entrega de las Inmaculadas de Oro
Los críticos de arte coinciden en que pocas veces se ve tan claramente quién pone y quién dispone en el gobierno.
Como cada año, en una gala llena de emoción, alfombra roja y discursos más largos que la reforma judicial, se llevó a cabo la XV entrega de Las Inmaculadas de Oro, premiando lo más absurdo, inverosímil y tragicómico de la política mexicana. En esta ocasión, el evento tuvo lugar en la flamante refinería de Dos Bocas, que sigue en pruebas, pero funciona perfectamente como foro para eventos de gran calibre, claro, mientras no se inunde.
En la categoría a mejor película fue absoluta ganadora “El laberinto de la elección”, dirigida por la presidenta Claudia Sheinbaum y protagonizada por ministros, legisladores y un confundido electorado. Esta cinta de terror psicológico retrata el angustiante proceso de selección de jueces, donde nadie entiende las reglas, todos reclaman transparencia y al final ganan no los mejores, sino los que quiere Morena. El público se salió de las salas por la mala actuación de los que votaron por ella y el pésimo guion que evitó que alguien comprendiera el hilo argumental de la película.
La película “Rápidos y Furiosos: extradición salvaje” obtuvo el galardón a mejor cinta extranjera. Con un elenco de lujo encabezado por Rafael Caro Quintero como el Narco de narcos; Vicente Carrillo Fuentes en el papel del El Viceroy, así como los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales, este drama carcelario cuenta cómo, en un esfuerzo diplomático digno de un Oscar, el gobierno mexicano decidió enviarle a Donald Trump un tributo: 29 capos del narcotráfico. Por supuesto, la cinta fue completamente doblada al inglés como un guiño al mandatario estadunidense.
En la categoría de mejor guion adaptado se llevó la estatuilla “Nepotismo 2030”. La trama sigue a la presidenta Sheinbaum, quien propone que los familiares de funcionarios no puedan sucederlos desde las próximas elecciones, para luego ver cómo en el Senado, Morena y el PVEM adaptan su iniciativa y la extienden en 2030. La escena donde ella sonríe mientras modifican su propuesta original ya es considerada un clásico del cine político. Los críticos de arte coinciden en que pocas veces se ve tan claramente quién pone y quién dispone en el gobierno.
En mejor dirección se alzó con el galardón: “El hombre invisible” Nadie lo ve, pero todos sienten su presencia. El expresidente Andrés Manuel López Obrador obtuvo el voto de los críticos por su magistral capacidad de influir en el gobierno sin aparecer en los créditos principales. Su control sobre la narrativa política y sus guiños estratégicos demuestran que el verdadero poder no necesita reflectores, sólo mañaneras y algunas llamadas telefónicas.
Como mejor actriz ganó Rosario Piedra por su conmovedora actuación en “Reprobada, pero reelecta”. A pesar de haber sido reprobada en su desempeño frente a la CNDH, su reelección demostró que en la política mexicana la lógica no aplica. Con una interpretación plana, pero efectiva, logra transmitir la esencia de la burocracia: resistirlo todo, sobrevivir a cualquier escándalo y mantenerse en el cargo contra viento y marea.
En la categoría de mejor actor de reparto, los partidos de oposición tuvieron un indiscutible triunfo porque nadie les reparte nada. Ausentes en las decisiones importantes, con diálogos que no convencen y con una presencia casi espectral en el escenario político.
Entre discursos emotivos y agradecimientos forzados concluyó la edición anual de Las Inmaculadas de Oro. En esta entrega se demostró que en el cine político nacional los guiones se escriben sobre la marcha, los personajes cambian de papel sin avisar y las secuelas, para bien o para mal, están más que aseguradas.
