La liga de la villanía
Este “golpe de Estado técnico/blando/blanco o multicolor” parece ser tan sólo una fantasía más creada para distraer al pueblo.
El Presidente es muy ocurrente. Cada palabra suya es un viaje a un mundo paralelo donde la realidad es opcional y la imaginación no conoce límites. Un verdadero maestro de la narrativa alternativa, que no sólo es capaz de crear un México de caramelo, sino de victimizarse un día y al otro también.
En su mente ha creado una liga de la villanía y la injusticia que está en su contra y que incluye a las organizaciones sociales, los medios de comunicación, la ONU, la UNAM, la SCJN y los jueces, el INE, el Tribunal Electoral, el Inai, la Cofece y una larga muy larga lista de adversarios. Por supuesto, el crimen organizado y los temibles cárteles no están considerados dentro de esta agrupación de sinvergüenzas.
De acuerdo con el mandatario, esas instituciones trabajan todos los días para hacerle la vida imposible y despojar con sus artimañas a la 4T del poder. Una de esas maniobras es utilizando un golpe de Estado, pero no cualquier golpe de Estado, sino uno técnico.
El pasado 12 de marzo, en su mañanera, Andrés Manuel López Obrador señaló: “¿Van a dar un golpe de Estado técnico? ¿Van a hacer un fraude electoral desde los tribunales, desde el Poder Judicial?”. El inquilino de Palacio no se refería a un tradicional golpe con militares, como marca la tradición, porque él maneja a las FA y por lo único por lo que éstas se levantarían es porque dejara de consentirlas o les quitará el control de aduanas, aeropuertos, Tren Maya, la aerolínea Mexicana, obras de construcción, etcétera. Se refería a uno por la vía legal.
En un mundo donde los peligros acechan en cada esquina, donde la violencia sigue en aumento, al igual que las masacres y los homicidios, López Obrador ha identificado a los verdaderos villanos: aquéllos armados con la Constitución y el código electoral. Ésos sí que son peligrosos.
Según el tabasqueño, el INE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y algunos jueces quieren ¡hacerle cumplir la ley! Y eso sí calienta. “Sin duda, es una guerra sucia que tiene como fondo la elección. Nunca había visto a los jueces tan activos. Ya no puedo hablar de ciertos periodistas, los jueces me lo prohibieron; me están pidiendo de una señora que tampoco puedo hablar, que yo borre unos tuiteres (sic) pasados… de que yo no hable nada del proceso electoral con la amenaza de que van a levantar un listado, van a hacer un listado de todas las supuestas infracciones que yo cometa para darle valor o utilizar las infracciones en el momento de la calificación de la elección. Fíjense por dónde van”, advirtió el mandatario.
¿A quién se le ocurre pedirle al Presidente que deje de estigmatizar a periodistas y que deje de intervenir en la elección presidencial favoreciendo a la candidata oficialista y atacando a la oposición? ¿Cómo es posible que le pidan que deje de hablar de sus logros en época de campañas como marca la ley y que, además, deje de inducir el voto? ¿Cuándo se había visto semejante atrevimiento? La maldad de las personas no conoce límites.
Aquí habría que preguntarse también ¿qué está viendo el Presidente en sus encuestas que lo tiene tan nerviosos y por eso insiste en generar una elección de Estado en la que interviene descaradamente en el proceso electoral? ¿No lleva su candidata 20 o 30 puntos de ventaja? ¿Por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?
Al final del día, este “golpe de Estado técnico/blando/blanco o multicolor” parece ser tan sólo una fantasía más creada para distraer al pueblo bueno y sabio de los verdaderos problemas que enfrenta el país y tal vez de las campañas, particularmente la de su candidata, que sigue sin entusiasmar.
