Gracias, José José
• Sin acuerdos, Morena impone su mayoría: “Porque es tanta la distancia entre los dos que es difícil que podamos entendernos”.
Murió José José, uno de los grandes de la canción romántica. Sus canciones se convirtieron en parte de la vida de miles de personas de habla hispana, y las letras que interpretaba son tan universales que, fácilmente, pueden aplicarse ¡hasta en la política!
Por ejemplo, después de las manifestaciones del jueves pasado, en que anarquistas hicieron destrozos sin intervención del gobierno capitalino, los habitantes y comerciantes de la ciudad le cantan a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum: “A veces te miro callada y ausente y sufro en silencio como tanta gente”.
El propio presidente Andrés Manuel López Obrador seguramente ha sido inspirado por el Príncipe de la canción, pues cada vez que le preguntan si va a investigar a los expresidentes, él mentalmente tararea: “ya lo pasado, pasado, no me interesa, si antes sufrí y lloré todo quedó en el ayer, ya olvidé, ya olvidé, ya olvidé”.
Y hablando del Ejecutivo, después de todos los escándalos en los que ha estado involucrado últimamente el director de la CFE, Manuel Bartlett, este le estará cantando: “¿Qué?, al fin te lo han contado, ¿no? bueno, ya conoces mis defectos. Si anduve con este y con aquél, con esta y con aquélla, con esto y con aquello. ¿Qué? ¿te vas a deshacer de mí? no, no digas nada, lo comprendo ¿Qué temes? ¿Que un hombre como yo te va a hacer mucho mal? Eso no es cierto… Yo he rodado de acá para allá fui de todo y sin medida, pero te juro por Dios que tú no pagarás por lo que fue mi vida”.
A lo que el mandatario federal le debe estar contestando: “Mira si me has hecho no ser yo, que en lugar de hacerte daño te protejo. Vamos a decirnos la verdad, si te pudiera borrar, te borraría, vamos a decirlo de una vez, tú me tratas como quieres porque yo soy preso”. Y sí, el tabasqueño está preso de sus propias palabras, pues lo defendió y exoneró antes de cualquier investigación.
Cada que viene una elección, los candidatos que no son elegidos por los partidos para ser sus abanderados a la gubernatura, senaduría o diputación se sienten traicionados y se van a otro partido para obtener un hueso. Lo hacen cantando: “Fue mi canto para ti siempre completo, sin ti no pude volar en otro cielo, pero me dejaste solo, confundido y olvidado y otra mano me ofreció el fruto anhelado. Lo que un día fue, no será, ya no vuelvas a buscarme, no tengo nada que darte, de tu alpiste me cansé”.
A lo que los presidentes de los partidos abandonados les responden: “Me cuesta tanto creer que no tengas corazón, que yo he sido en tu cadena de amor tan sólo un eslabón y en tu escalera un peldaño al que no te importa pisar y hacerle daño”.
En el Congreso, cada vez es más difícil que los partidos se pongan de acuerdo. En la Cámara de Diputados y Senadores se oye constantemente un: “Qué difícil es hablarte y tú no comprender, conversar lo mismo y enfadarnos otra vez”. Sin acuerdos, entonces Morena impone su mayoría: “Porque es tanta la distancia entre los dos que es difícil que podamos entendernos”. Los mayoritean y a la oposición sólo le queda decir: “Hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión ni piedad”.
El jueves, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, dio a conocer los avances del caso de Ayotzinapa. La actual administración está apostando por encontrar la única y nueva verdad. Qué bueno, ojalá, al final no salgan con un: “¿Cómo fue?, no se decirte cómo fue, no sé explicar lo que pasó”.
Por todo lo que nos dejó, pido un aplauso para José José, que ya sea Gavilán o paloma, en sus 40 o 20, Triste o Preso, siempre fue así. Entre otras cosas, aprendimos gracias a él que amar y querer no es igual y que lo que no fue no será. Tenía razón, lo vamos a echar de menos.
