El viacrucis es mexicano
México carga con la cruz de las malas decisiones del gobierno federal.
La próxima semana, los católicos en todo el mundo estarán conmemorando la Semana Santa, en la que recuerdan los momentos que Jesús de Nazaret vivió durante su pasión, muerte y resurrección.
Si alguien sabe de viacrucis son los mexicanos, quienes están pasando por todas las estaciones dolorosas, cortesía del gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Por mencionar algunas, México es condenado a ser un país donde la ley no importa. Del autor de: “Al diablo con las instituciones” llegó el “Que no me vengan a mí con que la ley es la ley, que no vengan con ese cuento de que la ley es la ley”. El mandatario mexicano siempre ha despreciado las leyes cuando no le convienen y a la menor provocación lo demuestra, como cuando les mandó un mensaje-amenaza a los ministros de la Suprema Corte de Justicia que estaban a punto de votar la Ley de la Industria Eléctrica.
Por cierto, aquí también se demostró cómo algunos magistrados son los Judas que han traicionado al país, prefiriendo entregarlo al retroceso que pelearse con López Obrador. Pero tal vez el que peor papel ha jugado es el propio presidente de la corte, Arturo Zaldívar, quien parece haber vendido a la SCJN por su propio beneficio.
México carga con la cruz de las malas decisiones del gobierno federal que ha llevado a un estancamiento económico con una inflación no vista desde hace más de 20 años. Si bien muchos factores internacionales han impactado la economía, la ineptitud de la administración morenista ha sido una cruz muy pesada y muy cara de afrontar.
México cae por primera, por segunda y por tercera vez en los rankings de competitividad mundial, de progreso social, en transparencia y hasta en felicidad. Ya salió del top 15 de las grandes economías y ha subido en el ranking de los países más corruptos.
México es sepultado y se ha convertido en un verdadero camposanto con más de 110 mil homicidios dolosos y más de 3 mil100 feminicidios registrados en este sexenio; 52 mil cuerpos sin identificar en fosas comunes y en los servicios forenses y más de 98 mil 423 personas desaparecidas o no localizadas.
México es despojado de un sistema de justicia imparcial. La Fiscalía General de la República ha estado sometida a las decisiones y caprichos de Palacio Nacional. Las instituciones que deberían servir a la sociedad se han convertido en instrumentos políticos del poder.
México observa cómo el Presidente le lava el rostro a los suyos, sean sus hijos, sus primos, sus hermanos o sus funcionarios que han sido acusados de actos de corrupción.
Esto se suma al viacrucis de los periodistas que tienen que escuchar todos los días las mañaneras, los que son perseguidos y estigmatizados por el Presidente. La libertad de expresión es crucificada a diario en las conferencias matutinas del tabasqueño.
El viacrucis que tienen que vivir los padres de familia que no entienden por qué el gobierno no ha decidido vacunar a los menores de edad cuando en todo el mundo ya se está protegiendo a los infantes contra covid-19, o el de los ambientalistas que observan cómo el Presidente está empeñado en construir el tramo 5 del Tren Maya, destruyendo la selva y el medio ambiente.
El viacrucis que van a enfrentar las empresas en litigios contra el gobierno porque éste quiere cancelar contratos de energía y autoabastecimiento.
Ahora se trata de saber si en algún momento el país resucitará para darse cuenta que se requiere de un gobierno honesto y capaz, no uno que está utilizando el poder para sus venganzas.
La inmaculada percepción se volverá a publicar el próximo 24 de abril.
