El pesebre del Bienestar

Envalentonada por ser la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum decidió nuevamente romper el molde y lograr por primera vez en la historia un pesebre político navideño, algo que sus antecesores intentaron, pero fallaron. No sería cualquier nacimiento, sino una que ...

Envalentonada por ser la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum decidió nuevamente romper el molde y lograr por primera vez en la historia un pesebre político navideño, algo que sus antecesores intentaron, pero fallaron. No sería cualquier nacimiento, sino una que “acabara con las imposiciones divinas del pasado”, por ello, señaló: “El pueblo decidirá quién representa a los personajes”.

Así pues, más rápido de lo que los legisladores morenistas aprueban reformas constitucionales, salió la convocatoria para elegir algunos personales. Los Reyes Magos ya no tendrían que ser de sangre azul ni venir del Oriente; el arcángel Gabriel tampoco necesitaría ser un ser celestial, pues cualquiera podría anunciar la buena nueva, siempre y cuando esté alineado a la 4T. Los únicos requisitos solicitados es que tengan promedio de 8 en la primaria y tres cartas de recomendación de sus vecinos.

Lo más polémico de esta reforma fue que la 4T decidió que el pueblo decidiría si quiere un niño Dios o por equidad de género, quiere a una niña.

Por supuesto, los pocos personajes que quedaron para ser representados generaron un duelo de protagonismo encabezados por Ricardo Monreal y Adán Augusto López Hernández. Ambos querían ser José: “Yo tengo más experiencia tocando puertas y pidiendo posada, llevo años queriendo ser presidente, nadie entiende ese papel mejor que yo”, señaló Monreal; “Pues yo soy más cercano a la divinidad, sino pregúntale a Andrés Manuel”, replicó López Hernández. Otro conflicto fue elegir a María. Primero alzó la mano la ministra Yasmín Esquivel, pero quedó descartada cuando se descubrió que su tesis sobre la Inmaculada Concepción era una copia exacta del evangelio de San Lucas. Entonces Lenia Batres vio una oportunidad y señaló que ella era la indicada, pues tenía en su haber varios milagros como la desaparición de la división de Poderes.

Por supuesto y para estar en línea con la austeridad republicana, el llamado: “pesebre del bienestar” sería construido por los militares (con un sobrecosto de 500%, sin que se supiera porqué, ya que habían guardado la información por “seguridad nacional”) y los borregos representados por los senadores y diputados de Morena, del PT y del PVEM, quienes habían nacido para el papel. La oposición fue invitada a ser parte de la decoración: “Al menos como arbolitos darán más sombra que como bancada” les dijo la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, buscando convencerlos en participar.

Mientras estaban en la discusión de cargos y presupuesto, la mandataria quiso aprovechar las fiestas navideñas para dar un paso más en la relación con Estados Unidos e invitó a Donald Trump a presenciar la pastorela mexicana. La sorpresa llegó cuando el estadunidense puso en la red social X: “La gran Presidenta de México me invitó a su increíble nacimiento ¡seré el niño Dios más poderoso que hayan visto! ¡Construiré un pesebre tan grande que hasta los mexicanos querrán pagar por él #MakeBethlehemGreatAgain”.

Entonces la Presidenta tuvo que salir a desmentir que no dijo lo que Trump dice que dijo, y que no haría polémica en los medios. Eso, sin embargo, no fue lo único que se salió de control, pues el INE señaló que no tenían recursos para hacer una nueva elección. Tampoco los morenistas pudieron ponerse de acuerdo en qué papeles tendría cada uno, por lo que, como cada año, el intento de hacer un pesebre terminó en caos. Ojalá haya más suerte para 2025.

FELICES FIESTAS

Que estas fiestas estén rodeadas de alegría y que el próximo año sólo traiga muy buenas noticias para las y los lectores de esta columna. La Inmaculada Percepción tomará un descanso navideño para volver el 12 de enero.

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