#AmigaDateCuenta

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

El servicio público mexicano necesita menos asesores y más amigas capaces de reconocer una bandera roja antes de que se convierta en un expediente. El #AmigaDateCuenta debería dejar de ser sólo un consejo sentimental y convertirse en una política de prevención de desastres.

Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE por tómbola, con cuestionamientos sobre sus vínculos con Morena. En cualquier otra circunstancia, esto habría bastado para que pusiera distancia con el poder, pero ocurrió exactamente lo contrario, ya que, con sus actos, fue anunciando orgullosa hacia dónde late su corazón. El partido guinda, feliz con sus servicios, le concedió la facultad de nombrar a los funcionarios del instituto sin pasar por el Consejo General y aquella frase de que el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente, se cumplió como profecía. 

Desde entonces, su administración se ha empeñado en demostrar que, en la nueva escuela de pensamiento electoral, la autonomía no consiste en decidir con independencia por quién votar, sino en decidir libremente con quién se reparte el pastel.

Sin embargo, algo pasó en el camino, porque a alguien le incomodó tanta seguridad y arrogancia y empezaron a llegar a las redacciones audios, videos y las crónicas de los jugosos contratos que José Alfredo Hernández Casillas y su Corporativo Zeg ha obtenido con el INE, además de una cercanía del empresario con Taddei y su familia que incluye celebraciones y viajes a Francia. 

Morena, que se ha caracterizado por defender lo indefendible, empezó a tomar distancia. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, ya considera revisar los superpoderes otorgados a Taddei, aunque aseguró que dárselos no fue un error, si acaso una decisión estupenda que convendría deshacer. También intervino la UIF, la Auditoría Superior de la Federación y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que no debe haber sombra de corrupción en el INE, lo cual en español político equivale a negarte tres veces y jurar que sólo se te conoce de vista.

Taddei debería seguir el consejo de esa amiga sabia, que le recomienda renunciar y tiene la paciencia para explicarle las razones: “Amiga, una cosa es que al árbitro electoral le protesten una decisión y otra que sus contratos estén bajo la lupa de la ASF, y sus proveedores bajo la de la UIF. Además, uno como sea, pero el INE no tiene por qué pagar con su credibilidad tus errores y negocios. París puede estar a los pies de tu hijo, pero la confianza del instituto no. En 2027 se requiere un árbitro que cuente votos, no expedientes abiertos.

Más vale que presentes la renuncia a que esperes que los Diputados inicien un juicio político que acabaría con tu destitución, inhabilitación y reputación. Amiga, date cuenta de que, aunque le eres útil a Morena, no eres el gobernador de Sinaloa ni hija de López Obrador, a ti no te van a defender hasta el último aliento, date por bien servida sino meten a la cárcel a tus cercanos.

Amiga, las señales son muy claras. Cuando la Presidenta pidió que no hubiera sombra de corrupción, no te estaba echando porras, te estaba pidiendo que te quitaras del sol. #AmigaDateCuenta de lo que ha salido es apenas la punta del iceberg y quien empezó a filtrar o autorizó la filtración de tus secretos parece dispuesto a todo, exponiendo más tu vida familiar y personal y obligando a las autoridades a tomar acciones. ¿De verdad estás dispuesta a pagar ese precio por seguir aferrada a la silla?”. 

A estas alturas, la pregunta ya no es si debe irse, sino cuándo la presión, las investigaciones y la falta de apoyo de Morena la ayudarán a dar el paso.