El respeto al derecho ajeno es… un día de descanso

El rostro de Benito Juárez acompañó alos presidentes mexicanos hasta Vicente Fox.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

Durante generaciones, el sistema escolar ha enaltecido la figura de Benito Juárez como símbolo de honestidad y esfuerzo. Cuando se habla de héroes nacionales, está en el top of mind de los mexicanos. Por eso no resulta extraño que hasta el cantante Cristian Castro lo colocara el año pasado como uno de los más importantes héroes, pero ¡de la Independencia! Digamos que junto con Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón y Emiliano Zapata son próceres de mención fácil en los discursos y pláticas nacionalistas.

Juárez forma parte de la larga lista de héroes nacionales cuyas contribuciones no quedan del todo claras para los estudiantes y muchos mexicanos, más allá de que nació un 21 de marzo —lo que garantiza un día de descanso— y que es el autor de la famosa alocución: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Los más avezados dirán que hizo las Leyes de Reforma, aunque bien a bien no entiendan si éstas se referían al trazo de la avenida que lleva ese nombre o algo más complejo. Saben que hay una delegación completa en la Ciudad de México con su nombre y que su esposa, Margarita Maza de Juárez, da nombre a calles, avenidas y colonias.

El rostro de Benito Juárez acompañó a los presidentes mexicanos hasta Vicente Fox, que decidió mandar su cuadro a la Secretaría de Gobernación y colocar como héroe de la guarda a Francisco I. Madero. Años después de su mandato, Fox confesó en una entrevista para CNN por qué tomo esa decisión: “Aquí en México se le ha construido un pedestal y se habla de la gran Presidencia porque tuvo una frase acertada, atinada, pero a cambio fue el que provocó, el que creó, el que firmó el acuerdo McLane-Ocampo”, y añadió que él fue mejor Presidente que el propio Benemérito de las Américas. ´

Juárez como todos los héroes que nos dieron patria —y los que no también— fueron héroes y villanos, muchos se murieron antes de demostrar que eran tan humanos y pecadores como los políticos de hoy. Sin embargo, dejaron un legado que al menos quedó en los libros de historia.

El oriundo de Oaxaca hablaba de la honrada medianía en la que debían vivir los funcionarios, lo que hoy en día sólo arrancaría carcajadas de los políticos. La alocución: “Los funcionarios públicos no pueden gobernar con base en impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala” fue rápidamente sustituida por la de: “Un político pobre es un pobre político” de Carlos Hank González.

Hoy si no tienes un reloj de lujo, viajas en aviones privados y te mueves en camionetas blindadas, además de tener casas blancas, azules o amarillas, simplemente eres un don nadie. Los políticos hoy tienen como lema de vida: “Contra la burguesía hasta alcanzarla”. 

Otra frase juarista que debe causar carcajadas a los políticos es: “Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad”, porque deben pensar que si no disponen de las rentas y los activos de los estados ¿para qué quieren gobernar?

Hay una frase, sin embargo, que es atribuida al presidente Juárez —aunque no del todo comprobado— y que es con la que los políticos pretenden rendirle homenaje y es: “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, justicia a secas”. Así pues, mientras a la cárcel van los que no pueden pagar los abogados más costosos, se quedan libres y sin más pena que el pago de multas económicas (si acaso) miembros de Grupo México, causante del peor daño ecológico el país; Marcelo Ebrard y sus funcionarios por el desastroso fraude de la Línea 12  y ejecutivos de Gas Express Nieto, al que ni siquiera los contratos le retiró el Gobierno del Distrito Federal, sólo por citar algunos casos.

Ante esto, Benito Juárez debe estarse preguntando ¿y yo por qué? Si las declaraciones de Vicente Fox sobre su persona no lo hicieron que se retorciera en su tumba, seguramente, la violación constante a su legado sí debe estar pidiendo tregua y más que un día de descanso.

Temas: