Un segundo

“Vale más ser temido que amado”. Esta frase suele ser literalmente atribuida al filósofo político Nicolás Maquiavelo, aunque, en estricto sentido, no es del todo correcto atribuírsela a la letra. De lo que no cabe duda es de que sí es el principio guía de la ...

“Vale más ser temido que amado”. Esta frase suele ser literalmente atribuida al filósofo político Nicolás Maquiavelo, aunque, en estricto sentido, no es del todo correcto atribuírsela a la letra. De lo que no cabe duda es de que sí es el principio guía de la gestión del actual presidente estadunidense y, nos guste o no, actualmente no hay una variable más relevante para nuestro futuro planetario que las consecuencias de su gestión. Podríamos decir, utilizando el título de la serie de libros de Daniel Handler, que “una serie de eventos desafortunados” nos condujeron a que el equilibrio político mundial, el comercio internacional, la estabilidad geopolítica, la paz global y, en consecuencia, el futuro de la humanidad se vea afectado por la voluntad de una sola persona. Comprender su propósito individual nos permite adelantar sus decisiones. Su doctrina no es secreta, la ha proclamado como lema de campaña: quiere ser reconocido como quien le devuelva (suponiendo que la hubiera perdido) la dominación política, militar, industrial y comercial a Estados Unidos, y considera que poder decir que su país “ha vuelto a ser respetado” o, dicho sin eufemismos: “temido”, es el indicador de éxito. Si este diagnóstico es correcto, hoy seguramente confirmará la aplicación de aranceles, porque su objetivo real es la reindustrialización (reshoring), aunque seguirá utilizando el arma de la incertidumbre que ya ha hecho por sí sola el trabajo: según la última encuesta de la Cámara de Comercio Estadunidense en China (AmCham China), ante la sola amenaza, una proporción récord de empresas estadunidenses en China, 30%, pensaron en reubicarse, 18% en Estados Unidos y el resto en la India y el sudeste asiático. Otro ejemplo son las automotrices Nissan, Mazda y Honda, que anunciaron sus intenciones de trasladar parte de su producción de México a Estados Unidos. Ser conscientes de su motivación nos hubiera permitido saber de antemano que nos impondría los aranceles no matter what y administrar convenientemente el reporte de nuestras concesiones negociadoras, a saber: el decomiso de 112.8 toneladas de drogas, la destrucción de 329 narcolaboratorios, el envío de 29 altos operativos de cárteles, la imposición de aranceles a más de 150 fracciones textiles venidas de China, la incautación de mercancía china ilegal por más de 800 millones de pesos, el despliegue de 10 mil agentes en la frontera para contener la migración y la recepción de cerca de 16 mil deportados, porque, a pesar de lo que ya hayamos hecho, cada vez tendremos que hacer más. Trump sólo se detendrá cuando el impacto económico de sus decisiones empañe su aprobación ciudadana. Y lo mismo en el ámbito internacional, como quedó claro después de la humillación al presidente ucraniano: sus aliados quedarán a la deriva (México, Canadá) o cerrarán filas, pero entre ellos (UE), aunque también lo harán sus adversarios (China, Rusia, Irán, Corea del Norte), por lo que en el largo plazo probablemente se revitalice el sentimiento antiyanqui del siglo pasado. Pero no le importará, porque está convencido de que el fin justifica los medios. Por cierto, en el capítulo XVII de El Príncipe, Maquiavelo escribe (a la letra): “Digo que todo príncipe ha de desear que se le repute por clemente y no por cruel”.

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CRONORRINCO

Como cada 23 de enero, desde hace 78 años, el comité del Instituto de la Paz ajustó la hora en el Reloj del Apocalipsis que, desde 2023, se ubicaba lo más cerca de medianoche (catástrofe global) que habíamos estado, a minuto y medio. Este año se ha roto el récord al ubicarlo en 89 segundos, debido a la guerra de Ucrania y el auge de la IA.

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