Reseteo

Existe un consenso en torno a que en el mundo hay 195 países: 193 miembros de la ONU y dos Estados llamados “observadores”, que son el Vaticano y Palestina. En lo que va de 2025 ha habido conflictos internacionales, guerras civiles o amenazas violentas en al menos ...

Existe un consenso en torno a que en el mundo hay 195 países: 193 miembros de la ONU y dos Estados llamados “observadores”, que son el Vaticano y Palestina. En lo que va de 2025 ha habido conflictos internacionales, guerras civiles o amenazas violentas en al menos veinte de ellos: Burkina Faso, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Haití, India, Israel, Irán, Líbano, Mali, Birmania, Mozambique, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Rusia, Siria, Sudán, Taiwán y Ucrania. Esto significa que la agresividad cubre 26% de la superficie de la Tierra e involucra a 50% de la población de seres humanos que la habitamos. Visto por continentes, Asia y África son los que concentran los conflictos, casi exclusivamente, si se descuentan Ucrania y Haití. Históricamente, se ha pensado que la esperanza de un futuro amorosamente humanista se aloja en Occidente, en algún lugar de América o Europa, pero luego viene a la mente el reciente endurecimiento de políticas migratorias en el Reino Unido, Francia y Alemania, y se descubren, con asombro, noticias recientes de protestas en Italia, Portugal y España en contra del turismo. Y en cuanto a América, tampoco invita al optimismo, porque, de un modo u otro, está liderada por Estados Unidos, donde cada vez más parece sólo una fortuita coincidencia que se encuentre en el Museo Conmemorativo del Holocausto, en Washington D.C., la famosa lista de “Las primeras señales de fascismo”, que incluyen: Nacionalismo poderoso y continuado; identificación de enemigos como causa unificadora; supremacía de lo militar, y obsesión por la seguridad nacional, entre otros. La reciente celebración del 250 aniversario de su ejército, y coincidentemente también del cumpleaños de su comandante en jefe, favorecieron cerca de dos mil manifestaciones en todo el país, muchas de ellas bajo el lema No Kings, que en buena medida fueron también provocadas por las redadas contra migrantes ilegales (con sabor a etnonacionalismo) y el envío de tropas de la Guardia Nacional e infantes de Marina a Los Ángeles. Cabe destacar que el mandatario estadunidense ordenó una pausa en las redadas y arrestos de inmigrantes indocumentados, pero sólo en la industria agrícola, hotelera y restaurantera. Si ya era discriminatorio el asediar a personas presuntamente ilegales, en buena medida por su apariencia física, tiene que serlo doblemente el eximir sólo a quienes conviene económicamente. Es como si los otrora adalides de la libertad estuvieran renunciando lentamente a su rol histórico de haber sido quienes acaudillaron la liberación del mundo de la pesadilla de un imperio supremacista. Pero no sólo ellos. Al haber envejecido las instituciones que surgieron después de las grandes guerras y desaparecido las generaciones que fueron marcadas por ellas, el mundo parece haber olvidado las lecciones y aprestarse a cometer errores parecidos, aunque en distintas latitudes. Es desgarrador ver en redes sociales a gente celebrar con música y bailes que misiles hipersónicos estén volando sobre sus cabezas. A mí me tocó vivir una época donde, después del hartazgo de tanta violencia, nos abrieron grandes espacios de paz, libertad y democracia. Mis padres y los suyos nos los regalaron. A mi generación y las contiguas nos tocaba conservarlos y transmitirlos, pero al parecer nos venció la costumbre y las nuevas generaciones no se enteraron de que esos valores alguna vez se conquistaron. Es triste sospechar que de tanto en tanto el orden mundial requiera reiniciarse.

ROSE

Este año, el 24 de febrero, murió la última sobreviviente del Holocausto nazi. Su nombre era Rose Girone. Falleció a los 113 años en un asilo de Long Island, en Nueva York. Su lema fue: “Nada es tan malo que no puedas extraer de ahí también algo bueno”.

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