La vida del mítico héroe griego estuvo repleta de engaños. Hera, la (razonablemente) celosa esposa de Zeus, lo odiaba por ser hijo de éste con la mortal Alcmena (primer engaño), así que intentó acabar con él varias veces, sin éxito. Resignada, esperó a que se casara con Megara y tuvieran hijos para inducirle una locura temporal, que lo llevó a percibirlos como una amenaza, matando a su propia familia en consecuencia (segundo engaño). Atormentado por ello buscó redimirse, completando los célebres doce trabajos, mismos que, para decepción de Hera, lo catapultaron a la fama.
El sábado 17 de enero, aterrizó un avión militar de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de Toluca, causando controversia en la opinión pública nacional. Las razones: que no se informó oficialmente del ingreso del avión Hércules C-130 ni de su aterrizaje en Toluca, sino que esto se supo por internautas que fotografiaron la nave; que no quedaba claro si había habido una autorización previa para el ingreso de tropas extranjeras por parte del Senado mexicano; y, sobre todo, por la preocupación que han generado los amagos de llevar a cabo operaciones militares en nuestro territorio, por parte de los vecinos del norte. La falta de aviso y las dudas con respecto a la existencia de autorización del Senado se respondieron diciendo que, al haberse tratado de simple “coordinación logística”, no se requería de la intervención legislativa, ya que, de acuerdo con nuestra Carta Magna, particularmente con el Artículo 76, Fracción III, la potestad exclusiva del Senado es para facultar al Ejecutivo a autorizar la salida y paso o estancia de “tropas extranjeras por el territorio nacional”. Así que, dado que el avión transportó a elementos mexicanos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y no a militares, el Ejecutivo estaba suficientemente facultado para autorizar el aterrizaje, haciendo hincapié en que dicho artículo sólo regula los casos en que están implicados recursos humanos militares y no cuando se trata sólo de medios materiales: un avión.
Hay dos problemas con esto, el primero es que dicho avión militar debió traer necesariamente a militares: los pilotos y su tripulación, mismos que pasaron por nuestro territorio, que es precisamente lo que regula el artículo mencionado; y el segundo es que dicha interpretación implica que se podría llevar a cabo una operación militar en nuestro territorio sin autorización legislativa, siempre y cuando intervinieran exclusivamente medios materiales (como drones o misiles). Esto resulta particularmente inquietante si se recuerda que el 16 de enero la Administración Federal de Aviación emitió una advertencia a aerolíneas estadunidenses sobre un riesgo potencial, entre cuyas razones se cuentan posibles actividades militares, sin previo aviso, dentro del espacio aéreo del Océano Pacífico, el cual abarca zonas de Baja California, Mazatlán y Sinaloa, entre otros.
Considerando los momentos por los que pasa nuestra relación diplomática, pensar que Estados Unidos envió un avión Hércules C-130 como aerotaxi para nuestros servidores públicos podría ser tan cándido como Atlas creyéndole a Hércules cuando le pidió sostener “sólo por un momento” el firmamento, mientras se acomodaba la capa. Como se sabe, Atlas se quedó con la carga para siempre (otro engaño). Sólo por ilustrar: el año pasado, según registros del Senado, se autorizaron cuatro salidas de militares mexicanos para capacitación y adiestramiento a Estados Unidos. Tres se realizaron en transportes militares y uno más, en comercial.
Embuste
El centauro Neso, herido de muerte por Hércules, le dijo a Deyanira (nueva esposa de Hércules) que mojara la túnica de su marido con su sangre para asegurar su fidelidad. En realidad, la sangre de Neso estaba envenenada con la ponzoña de la Hidra de Lerna (engaño final).
