Profesores universitarios en el top 10 laboral

El Foro Económico Mundial reveló recientemente los roles de trabajo con mayor proyección: especialistas en inteligencia artificial, machine learning, análisis de datos y ciberseguridad; project managers y arquitectos; expertos en marketing digital, automatización de ...

El Foro Económico Mundial reveló recientemente los roles de trabajo con mayor proyección: especialistas en inteligencia artificial, machine learning, análisis de datos y ciberseguridad; project managers y arquitectos; expertos en marketing digital, automatización de procesos y fintech. Finalmente, profesores universitarios. Los resultados del 1 al 9 me resultaron más o menos predecibles. Pero, de entrada, me sorprendió gratamente ver a mis colegas profesores en el top 10.

Se trata de una sorpresa que, finalmente, deja de serlo si se entiende el protagonismo del profesor universitario. Me explico.

De entre las habilidades más relevantes para los futuros profesionistas destacan el pensamiento analítico, la innovación, el aprendizaje activo, la capacidad de resolver problemas, el pensamiento crítico, la influencia social, el uso de la tecnología, la resiliencia, la tolerancia al estrés, la flexibilidad y la inteligencia emocional.

Si se pregunta a los propios estudiantes universitarios, miembros de la Generación Z, sobre sus gustos e intereses, tenemos una pista adicional. Varias de sus inquietudes coinciden con lo que requiere el mercado, pero existen a la vez aspectos aparentemente contradictorios. Por ejemplo, llama la atención que el 85% de los jóvenes piensa que las marcas no deben limitarse a las utilidades económicas, sino que deben transmitir algo más trascendente, o que el 70% de ellos prefiere trabajar en algo significativo por encima de hacer dinero; aspecto que no necesariamente es considerado por los empleadores.

Es complejo el reto de formar universitarios que respondan a las necesidades del mundo actual, se desarrollen en equilibrio con sus propios intereses y, más importante aún, mejoren como personas en armonía con su crecimiento profesional.

Desde el punto de vista de los requerimientos del mercado, se les exige una alta coordinación entre conocimiento y habilidades, dominar las tecnologías, así como poseer inteligencia emocional y resiliencia. Desde la perspectiva de la misión de las universidades, se espera sean capaces de desarrollar un perfil humano sólido; plantearse preguntas profundas; desarrollar una amplia cultura general y, especialmente hoy en día, contar con un alto sentido de sensibilidad social. Desde el ángulo de los estudiantes mismos, es preciso saber que lo profesional es únicamente un aspecto dentro del enorme panorama humano y que sus metas laborales deben articularse con el desarrollo de su propia personalidad, con un proyecto de vida atractivo y congruente con su aspiración natural a la felicidad.

Desarrollar todo lo anterior, ¡además en armonía y equilibrio!, se antoja como una misión imposible. Sin embargo, lo que sí es posible, es ayudarles a comprender ese conjunto, cimentar anclas seguras a pesar de los vaivenes naturales de la vida y contar con que muchos aspectos serán únicamente semillas que germinarán más tarde. Ahí empezamos a vislumbrar la relevancia de los profesores universitarios y cómo pueden ser la llave para lograr conciliar todo ese complejo rompecabezas de intereses laborales, corporativos, personales y sociales.

Muchos aspectos profesionales y personales se aprenden a través del estudio y la interiorización. Sin embargo, otros, se desarrollan a través del contacto con personas y con role models. Numerosas habilidades y virtudes se aprenden por vía de imitación, de contacto, de experiencia aprendida. Ahí radica un profundo valor agregado de una vivencia universitaria sólida y particularmente la función de los profesores universitarios.

El profesor universitario está llamado no sólo a transmitir conceptos o conocimientos, sino a generar un clima de estudio y trabajo donde los alumnos aprendan los unos de los otros. Al mismo tiempo, ha de ser modelo de sus alumnos, quienes pueden aprenderle perspectivas de vida, valores, horizontes, inteligencia emocional, sensibilidad y claves para dar respuesta a las grandes preguntas de la vida.

Los profesores no son personas perfectas, son igualmente susceptibles del error como los alumnos, pero pueden plantear un modelo de vida realista, que dialoga con las altas y bajas propias de la vida de cualquier ser humano capaz de rectificar, mejorar y corregir. El alumno puede aprender, incluso de esa falibilidad, lo que resulta fundamental para enfrentar los retos de la propia vida.

Los alumnos pueden y deben aprender del profesor no únicamente cómo ser el mejor profesionista, sino también cómo ser mejor persona. Si la labor docente se realiza consistentemente bien durante todos los años universitarios, de tal modo que el estudiante pueda absorber todo este contexto, no cabe duda que estarán mejor preparados para los retos profesionales, sociales y humanos que tienen por delante. No es sorpresa, por tanto, que el profesor universitario esté en el top 10 laboral; es más, si no estuviera, es altamente probable que los otros 9 tampoco figurarían.

Temas: