Pugnas entre generaciones

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

En un artículo de El País, el tema fue la cada vez más extendida brecha entre generaciones, que a través de las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial (años de 1950 en adelante) se ha convertido en un fenómeno global…e inquietante. Empezamos:

Hay cuatro generaciones, más o menos definidas: Los baby boomers nacidos de (1946 a 1964). La generación X (de los años 60 a los 80). Los millennials (de 1985 a fin del siglo XX) y, finalmente la generación Z que son los jóvenes en la actualidad. Eso va a continuar creciendo, dados los profundos cambios que estamos viviendo.

En mi profesión como asesor de empresas de estructura familiar puedo detectar varias etapas: en 1986 (ya llevo 40 años como escritor y columnista) mis asesorados fueron los patriarcas o baby boomers que tenían muy claro su objetivo y el control y empoderamiento que eso significaba. Había dos alternativas: el emprendedor aceptaba ser asistido y oír nuevos conceptos de dirección y operación de su negocio y de la dinámica familiar o la rechazaba, y yo iba a otra nueva consulta. 

Sus órdenes eran acatadas sin discusión y no se aceptaba la rebeldía. Los sucesores eran ordenados por éste a trabajar en las áreas que él decidiera (perdón, pero generalmente trataba con hombres y ocasionalmente con emprendedoras o dueñas). Esto funcionó durante una década, pero la crisis en México de 1995 representó un cambio radical del panorama. Entraron los hermanos y primos, generalmente de la generación X a ocupar puestos de sucesión y todo se complicó, al haber varias fuentes de poder y control, además de ser personas profesionistas y con cónyuges que, lógicamente, influían en varias decisiones clave. Ellos le debían mucho a los padres fundadores, pero también querían demostrar su valía y su interés por tener armonía en sus respectivas familias nucleares, con diferentes resultados.

Época muy intensa ya que aprendí mucho en mi trabajo.

Llegó el nuevo milenio y luego los grandes cambios tecnológicos, la internet y la  generación millennials llegó exigiendo más libertad, interés en el medio ambiente, derechos civiles y con diferente ética de trabajo (Max Weber estaría perplejo de ver cómo su ética protestante cambiaba radicalmente). Muchos millennials tuvieron una vida infantil más cómoda, incluso lujosa, proveniente del esfuerzo de sus padres y abuelos, pero al empezar su vida estudiantil y laboral se encontraron con que no todo era sencillo, y sus oportunidades e ingresos no iban a ser suficientes para vivir como antes. Sus aspiraciones eran diferentes y el mundo les dio varias sorpresas no muy agradables (empleos, mantener familias, educar hijos, políticas de sus comunidades y globales), por lo que existe hasta la fecha un desencanto e incluso actitud pesimista ante todo, exacerbada por la revolución de las redes sociales, celulares e información instantánea, pero no muy segura o real.

Ahora están llegando a la sociedad los jóvenes de la generación Z que difícilmente pueden adaptarse a las generaciones previas y viceversa. Una conversación entre generaciones y el tratar de entender modas, actitudes y hábitos es cada vez más difícil. No en vano los boomers y las generaciones pasadas simplemente no entienden a sus descendientes ni sus modos de ver la vida y eso está causando una fuerte tensión en la sociedad, que aunada a las crisis, guerras, inteligencia artificial y otras lindezas no tienen una solución sencilla. 

Hay que tender puentes generacionales, con cariño, apertura y comunicación plena, porque los millennials y otros lo necesitan …y los mayores también lo requerimos.

Asesorías: 55 19929283