Fideicomiso con propósito

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Esta historia la leí recientemente en un periódico estadunidense y me atrapó su mensaje: “Dentro de las empresas familiares hay un sentimiento de arraigo y continuidad del sueño del fundador(a) que muchas veces rebasan los dictados fríos de la rentabilidad, crecimiento o transición”. Hay casos especialmente alentadores, aunque muy poco  publicados que hacen más atractiva la labor de apoyo a estos organismos. Éste es un ejemplo real:

El señor Smith es un emprendedor, y hace varias décadas decidió independizarse y crear una pequeña empresa del giro de construcción de naves marinas, o sea lanchas de pesca y turismo. Después de luchar por sobrevivir la empresa encontró su nicho, creó o modificó nuevas tecnologías y, después de un tiempo logró un éxito notable. Por eso mismo, esta persona estaba muy orgullosa y optimista sobre el crecimiento y continuidad de su proyecto. Su familia era pequeña, sólo la formaban su esposa y un hijo, pero el futuro se veía promisorio.

El plan no se cumplió: Su esposa falleció hace algunos años y poco después su hijo murió de una enfermedad incurable. El señor Smith se encontró en su vejez, muy sólo y con un negocio boyante. Varias personas le ofrecieron comprar su negocio en grandes sumas, pero él siempre se negó. Tampoco podía aspirar a manejar su operación por muchos años y, cerrarla no era una opción ni moral ni práctica, pero no se podía mantener por mucho tiempo el statu quo. Entonces se le apareció una alternativa muy interesante: diseñar y poner en marcha un fideicomiso (Trust) con propósito y así cumplir con sus deseos.

El fideicomiso incluye principalmente las acciones mayoritarias de la empresa de su propiedad, lo que es una potente estrategia defensiva ante la insistente presión externa por comprarla. Dicho fideicomiso manejado por gente de la confianza del señor Smith tiene como objetivo captar las utilidades que se siguen generando, pero con la misión de utilizar la mayoría de éstas en apoyar obras filantrópicas definidas y, de paso, seguir dando empleos dignos y con un cúmulo de prestaciones por encima de la ley a sus empleados. La lealtad al negocio familiar y a su dueño han sido reconocidas por la comunidad y, poco a poco la idea del Trust with Purpose ha prosperado en otras familias empresarias.

Este ejemplo muy especial me hace afirmar que los negocios de estructura familiar tienen su filosofía y emoción propias que rebasan el sólo aplicar la buena administración y planeación necesarias. Para eso seguimos definiendo a los negocios de estructuras familiar como un sistema que coordina a la familia, a la empresa operativa, al patrimonio de sus dueños y a los empleados que trabajan en ella. Aquí el patrimonio se trasladó a un fideicomiso irrevocable. El objetivo de rentabilidad y patrimonial son necesarios, pero también existe el anhelo de fundadores y dueños como el sr. Smith de hacer trascender por mucho tiempo su sueño, aunque la propiedad ya no esté en sus manos. 

Los elementos que jugaron en esta decisión trascendental son muy especiales: Ya no había herederos ni sucesores, esta persona ya no necesitaba volverse millonario a su edad avanzada y, aunque algunas personas lo criticarían porque esta maniobra financiera tiene, potencialmente, el efecto de que el impuesto por herencias (Estate tax) de ese país ya no se le puede exigir al fideicomiso, mi opinión es que se preserva el empleo de cientos de familias, se generan utilidades que se aplican a causas comunitarias y el dueño ve continuidad en el esfuerzo de toda una vida . 

Se aceptan opiniones, al  correo: gzsalo@gmail.com