X en Coyuca de Benítez

Los partidos no gozan de la confianza ciudadana de la que goza ella en este momento.

Pareció un evento chiquito, no por la cantidad de personas que la acompañaron, sino porque el municipio de Coyuca de Benítez no es el prototipo de lugar en donde se inicie una precampaña presidencial, pero Xóchitl lo hizo. Esta acción no sólo generó empatía de los abandonados damnificados por Otis, sino la preocupación del presidente López Obrador, el Senado de la República y políticos locales.

Ni tardo ni perezoso, después de un mes de no querer hacerlo, por un supuesto temor a ser agredido, el Presidente de la República decidió visitar Acapulco sin agenda pública y reiterando sus otros datos sobre el número de víctimas. Esta reacción no es fortuita, de todos los estados de la República, él sabe que Guerrero ha encabezado de manera histórica el mayor porcentaje de apoyo ciudadano a su persona. Los senadores, por su parte, hicieron lo propio. Formaron una comisión especial para el Seguimiento de la Reconstrucción de Acapulco, encabezada por los legisladores guerrerenses Félix Salgado, Nestora Salgado, Manuel Añorve y Claudia Ruiz, su objetivo principal es “observar el proceso de rehabilitación, atención y apoyo a las personas damnificadas tras el paso del huracán Otis, para ello podrán citar a las autoridades federales y locales, ¿será que lo hagan? si ni siquiera han cuestionado el número oficial de víctimas.

Dicho de otra manera, tanto el presidente López Obrador, como los senadores afines a su partido, intentan hacer un control de daños. Han sido indolentes y no han dado prioridad a la emergencia que padecen los acapulqueños, ahí están las imágenes de toneladas de basura que no han sido retiradas y decenas de personas que exigen que busquen a sus familiares desaparecidos. Ante estas circunstancias, es obvio que los ciudadanos duden en seguir apoyando a Morena y sus aliados, más aún cuando los diputados decidieron presupuestar cero pesos para Acapulco y los otros 40 municipios afectados.

Es de esta forma que Xóchitl no se equivocó en abrir campaña ahí, porque ella no es una política convencional, sino una mujer que lucha por causas, en cambio, sí se equivocan quienes la descalificaron señalando oportunismo político, porque si ella no hubiera ido, tampoco el Presidente lo hubiera hecho ni las y los senadores hubieran formado la comisión especial.

Otros que se equivocaron con su ausencia fueron los líderes del PRI, PAN y PRD que conforman la alianza, ahora renombrada como Coalición Fuerza y Corazón por México. Si bien es cierto, no estuvieron con ella porque estaban resolviendo los “entuertos” que surgen en el preámbulo de una campaña por la repartición de las candidaturas, también es cierto que los partidos no gozan de la confianza ciudadana de la que goza ella en este momento.

Esto no es nuevo. Nos guste o no, en cada elección presidencial, el sistema de partidos en México sólo es competitivo, electoralmente, a partir de liderazgos personales, incluso, este fenómeno se manifiesta con mayor contundencia, a partir de que inició la alternancia presidencial. Pasó con Vicente Fox en el PAN, en 2000; Felipe Calderón en 2006; Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, con el Frente Democrático Nacional, posteriormente, en el PRD, y López Obrador en 2006 y 2012 en el PRD, con Peña Nieto en el PRI en 2012, y otra vez con López Obrador en 2018, con Morena. Es decir, en un sistema presidencial como el nuestro es cotidiano que se imponga el liderazgo de las personas y no el trabajo partidario, con las consecuencias que eso conlleva.

¿Cuál es la diferencia entre aquellas precampañas y las de ahora? Que una vez que estaba decidido quién encabezaba cada alianza, coalición o partido era impensable que éste sufriera ausencias como las que han enfrentado las dos precandidatas, por el contrario, todos los actores relevantes querían estar en primera fila, hasta se valían codazos y patadas en las espinillas para lograrlo.

Finalizo señalando que hoy, 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y que,  paradójicamente, hoy que las mujeres han logrado mayor visibilidad en el ámbito político, crecen los feminicidios y las desapariciones de mujeres en México.

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