Cuatro años de guerra en Ucrania

  • Son 48 meses de avances, retrocesos, ataques aéreos, muertes por ambos lados, errores... 

Son cuatro años que pudieron ser 72 horas o una semana. No más. Todo estaba planeado para finalizar de manera rápida. Nadie pensó que Ucrania pudiera resistir por mucho tiempo ante un amasamiento de más de 17 mil militares rusos rodeando a su país vecino. Nadie pensó que la invasión rusa en Ucrania estaría teniendo una mayor duración que la guerra que tuvo la URSS contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Nadie se imaginó que entraríamos a un cuarto año de guerra.

Son los paradigmas de la historia mundial y de lo que ha sido capaz de hacer Ucrania para resistir una invasión desproporcionada en todos los aspectos.

Recuerdo muy bien los días anteriores a ese 24 de febrero de 2022: Rusia, en un primer plano, negó la acción de invadir a su país hermano. Pero al pasar los días, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, tomó la decisión de reconocer la independencia de Lugansk y Donetsk, para después en pleno mensaje grabado y televisado, iniciar una operación militar contra Ucrania. El destino selló todo. Rusia decidió iniciar una guerra que maquilló de manera más bonita y la llamó: Operación militar especial.

Ucrania, por su parte, intentó llamar a la paz y negociar con Rusia. El mismo presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, grabó un video antes del 24 de febrero en idioma ruso tratando de hacerle saber a la sociedad rusa lo que pasaría si se invadía a Ucrania. Se estaría esperando sí o sí a los soldados rusos de frente y sin miedo.

Todos los pronósticos daban una victoria apabullante. Los rusos bombardearon las principales ciudades ucranianas y entraron sin gran problema a territorio ucraniano. El objetivo principal era ver caer a Kiev en máximo 72 horas. Los rusos avanzaron en algunas zonas sin ser desafiados. Algunas columnas entraron a Kiev, otras no pudieron llegar y se estancaron ante la defensiva ucraniana presente.

Kiev, resistió. Los rusos tuvieron que retroceder a Bielorrusia o a su país. Son muchas las versiones sobre si hubo una negociación en mismo Bielorrusia para que los rusos retrocedieran o si Ucrania tuvo mucha suerte para sacar a los invasores de la capital ucraniana. Sea lo que sea, eso dio paso a nuevos frentes que se han convertido en los aspectos principales de la guerra: el Donbás y el sureste ucraniano.

Son cuatro años de avances, retrocesos, ataques aéreos, muertes por ambos lados, errores, vergüenzas y negociaciones que fracasan para llegar a una eventual paz.

Rusia ha dejado de ganar territorios. Ucrania ha avanzado en lo perdido. Sin embargo, el campo de batalla no es ya lo primordial. Lo más importante se está centrando en lo que sucede fuera de Kiev, Ucrania o Rusia. Las negociaciones en Ginebra, Abu Dabi o Miami están marcando los tiempos de la guerra. Estados Unidos busca una salida con diálogos que sellen la paz al costo que sea. No obstante, ni Rusia ni Ucrania están de acuerdo en todo lo que se está realizando para pactar un acuerdo. Hay territorios, intereses y orgullo de por medio. Nadie quiere ceder de más. Ucrania busca que se llegue a un fin, pero no pretende dar de más a los rusos ni ceder en todo lo que se pide. Rusia, desde su lado, no cederá en casi nada. Su prioridad es completar los objetivos que se marcó desde hace cuatro años.

Hoy por hoy, pareciera que estamos cerca de una resolución o de una esperanza para Ucrania. Yo, sinceramente, creo que estamos todavía lejos, pero sí ¿podríamos ver próximamente una importante reunión entre líderes.

NOTA DIPLOMÁTICA

Hoy cumplo 33 años de vida. Mi columna y mi cumpleaños se juntaron este 2026.

Agradezco a Excélsior, como siempre, por el espacio.

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